
Playa del Carmen, 24 a 26 de octubre de 1996
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Coloquio Internacional sobre Ecoturismo |
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Dipl. Ing. Wolfgang Strasdas
Grupo de Estudios en Ecoturismo, Munich/Alemania
Acuerdo MŽxico-Alemania, Chetumal/Q.R.
La contribución del turismo de naturaleza al financiamiento
de las ‡reas protegidas y a la econom’a local
Ponencia en el marco del panel tema 3
Introducción
Primero quisiera agradecer a los organizadores del coloquio por darme la
oportunidad de participar en este panel. Voy a presentarles principalmente los
resultados de un estudio titulado El ecoturismo como instrumento para la
conservación de los recursos naturales que realicŽ el a–o pasado por orden del
Ministerio Federal Alem‡n para la Cooperación Económica y el Desarrollo (B.M.Z.).
Se trataba de un proyecto de investigación b‡sica sobre
a) los rasgos principales
b) los impactos medioambientales y
c) los impactos sociales y económicas
del llamado ecoturismo.
El estudio fue un paso importante en la cooperación tŽcnica alemana ya que la
B.M.Z. hab’a presentado oposición a cualquier tipo de turismo como herramienta de
desarrollo en sus proyectos de cooperación internacional. La razón de este
escepticismo es que el turismo de escala masiva que se implantaba en varios
pa’ses en v’a de desarrollo generalmente ha contribuido muy poco a la lucha
contra el rezago social y que adem‡s ha causado problemas medioambientales sobre
todo en las ‡reas costeras.
Al mismo tiempo las organizaciones de cooperación y conservación - en Alemania
como en otros pa’ses del mundo - se dieron cuenta de que la protección de la
naturaleza resultó m‡s y m‡s dif’cil ya que:
a) No hab’a financiamiento suficiente para que realmente se protegiera estas
‡reas y
b) No fueron aceptados por las poblaciones locales porque no les aportaban
ningœn beneficio.
Por estas razones se comenzó a buscar posibilidades para utilizar las ‡reas
protegidas de una manera compatible con los objetivos de conservación. Como uno
de los posibles usos sostenibles surgió el llamado ecoturismo, primero en Estados
Unidos con el estudio ahora casi cl‡sico del WWF Ecotourism - The Potentials and
Pitfalls realizado por Elizabeth Boo.
As’ el ecoturismo apareció como un tipo de turismo diferente del turismo
convencional. La B.M.Z. quiso saber si este nuevo fenómeno podr’a servir para
fortalecer el apoyo a sus proyectos de conservación de la naturaleza en varios
pa’ses del mundo. Por eso encargó a un equipo interdisciplinario - dos ingenieros
ambientales, un geógrafo, un agrónomo y un sociólogo - que luego se estableció
como el Grupo de Estudios en Ecoturismo a llevar a cabo una investigación
global sobre el tema.
El estudio comenzó a finales de 1993 y se terminó a principios de 1995. Contiene
dos estudios de caso detallados, uno en Tanzan’a, el otro en Ecuador, con
an‡lisis adicionales de las situaciones en Kenya y en Costa Rica. El informe
final est‡ de venta en alem‡n y en inglŽs, con resœmenes breves en espa–ol y
francŽs.
Definiciones
Como ustedes saben el tŽrmino ecoturismo est‡ de moda y se utiliza para casi
cualquier tipo de turismo que estŽ vinculado a la naturaleza o que contenga algœn
elemento ecológico. Incluso cabe decir que se abusa del tŽrmino con frecuencia.
Por eso quisiera definir lo que es ecoturismo:
Para nosotros el ecoturismo es una manera de visitar y disfrutar de la
naturaleza, que causa impactos m’nimos al medioambiente y a las culturas locales
y al mismo tiempo contribuye al financiamiento de las ‡reas protegidas y al
bienestar de las poblaciones locales. Es un concepto con ambiciones muy altas y
por eso el ecoturismo realmente solo existe en pocos lugares.
El turismo que solamente visita ‡reas naturales sin realmente ocuparse de sus
impactos, lo llamamos simplemente turismo de naturaleza. En esta terminolog’a,
existe mucho m‡s turismo de naturaleza que ecoturismo. La tarea es de transformar
el turismo de naturaleza en ecoturismo.
El tercer tŽrmino en este contexto es el turismo sostenible. Para nosotros es
un concepto mucho m‡s amplio que aspira a transformar el turismo en general,
sobre todo el turismo de masa que sigue siendo la forma predominante en el
mercado mundial y que impacta gravemente muchas ‡reas costeras de alta
biodiversidad.
Por el contrario, el turismo de naturaleza, aœn de significación creciente en
muchos pa’ses, es un segmento especial y comparativamente peque–o de la demanda
tur’stica a nivel mundial. Con frecuencia se utiliza el turismo de naturaleza
como un nicho en el mercado, para realizar un desarrollo adicional, por ejemplo
en regiones alejadas, sin tocar el turismo de masa en los centros tur’sticos.
Resultados principales del estudio
Demanda
Mundialmente el turismo de naturaleza se ha convertido en un segmento tur’stico
expansible y se espera un alto ’ndice de crecimiento en el futuro. La demanda
viene principalmente desde Europa y AmŽrica del Norte mientras que los destinos
son con frecuencia pa’ses en v’a de desarrollo en CentroamŽrica, la región
Amazónica, el sur y el este de Africa as’ como tambiŽn el sur y el sureste de
Asia.
El t’pico turista de naturaleza puede ser descrito como aquel que posee un alto
nivel de educación, con inclinaciones ambientalistas, orientado a vivir la
experiencia y dispuesto a desembolsar. Su demanda en confort es relativamente
menos exigente y est‡ m‡s dispuesto que el turista promedio a aceptar las
costumbres locales (p.e. alimentación). Por otro lado, tiene m‡s exigencias en
cuanto a un estado virgen de la naturaleza y a información profunda durante el
viaje.
Sin embargo, cabe se–alar que el alto ’ndice de crecimiento en el turismo de
naturaleza proviene de los interesados que ven a las ‡reas protegidas como una
nueva experiencia adicional. Frecuentemente la visita de ‡reas protegidas es una
atracción complementaria de sus vacaciones de sol y playa o de un crucero de
lujo, sin ningœn interŽs particular sobre los aspectos ecológicos del lugar que
visitan y con poca conciencia ambiental. Este tipo de turista prevalece por
ejemplo en MŽxico, mientras que en pa’ses como Costa Rica y Belize se encuentra
m‡s el tipo clasico.
Impactos medioambientales
Las experiencias obtenidas hasta el momento a nivel internacional del turismo de
naturaleza, en ‡reas protegidas de pa’ses en v’a de desarrollo, con frecuencia
demuestra un desarrollo no planificado y sin control. La din‡mica del turismo ha
sido determinada mayormente por la industria tur’stica antes que por las
autoridades encargadas de las ‡reas protegidas y de la conservación. Por
consiguiente, los impactos ambientales resultantes de un uso tur’stico intensivo
son a veces graves, sobre todo aquellos causados por actividades motorizadas.
Entre los m‡s afectados se encuentran los ecosistemas fr‡giles como las altas
monta–as, aguas marinas y dulces, humedales as’ como especies de animales
susceptibles a perturbaciones antropogenas.
Cabe mencionar que dichos problemas est‡n mayormente restringidos a las zonas m‡s
visitadas de algunas ‡reas protegidas que tienen un atractivo tur’stico muy alto,
como en Kenya, Nepal, Costa Rica o las Islas Gal‡pagos. En la mayor’a de las
‡reas protegidas del mundo los impactos causados por el turismo de naturaleza son
menores comparado con otros usos no sostenibles como los son la cacer’a
clandestina, la extracción de madera a gran escala, la colonización por
campesinos y hasta la extracción de petroleo y minerales.
Impactos económicos
Aunque no hay que descuidar los impactos medioambientales del turismo de
naturaleza, el problema m‡s importante es que por regla general sólo un peque–o
porcentaje de las ganancias realizadas en turismo llegan a las ‡reas protegidas o
a las manos de las poblaciones locales. As’ el potencial económico del turismo de
naturaleza est‡ perdido para la conservación.
Financiamiento de las ‡reas protegidas
En cuanto a las ‡reas protegidas, el problema principal son las bajas tarifas que
las administraciones de las ‡reas protegidas cobran a los usuarios, especialmente
en LatinoamŽrica. A esto se a–ade la inadecuada distribución de los pocos
ingresos generados que pasan a la tesorer’a nacional y no son suficientemente
reinvertidos o repartidos a las ‡reas protegidas. Hay algunas excepciones como
p.e. las Islas Gal‡pagos donde se cobra US$ 80 de admisión por persona. Esos
ingresos est‡n en gran parte utilizados para todo el sistema de ‡reas protegidas
en Ecuador.
Aunque es verdad que no todas las ‡reas protegidas son tan atractivas para el
turismo que puedan cobrar tanto dinero, encuestas demuestran que la mayor’a de
los turistas estar’an dispuestos a pagar mucho m‡s por visitar un parque si
pueden estar seguros que este dinero ser‡ realmente utilizado para la
conservación. Actualmente un t’pico viaje ecotur’stico cuesta entre 3.000 y 4.000
dólares y de este monto sólo 3 a 5% se gastan para la admisión a las ‡reas
protegidas.
La actitud de las empresas tur’sticas respecto a este asunto es ambivalente.
Aunque los operadores especializados en turismo de naturaleza pretenden tener un
interŽs vital en un buen manejo de sus destinos; muchos se oponen a un aumento de
las tasas de entrada. No obstante, la experiencia demuestra que aumentos
razonables no impiden la visitación de estas ‡reas. TambiŽn cabe mencionar que
por parte de algunas agencias y operadores si se manifiesta un interŽs serio en
mantener los recursos tur’sticos de las ‡reas protegidas.
Impactos económicos a nivel local
Los impactos económicos a nivel local son considerablemente limitados debido a
que las necesidades de los turistas son abastecidos desde los centros importantes
(casi siempre de las capitales), a la inadecuada capacitación de la población,
que trae como consecuencia que obtengan solamente empleos no-calificados, a su
participación reducida y a una falta de distribución igual de los ingresos.
La literatura cient’fica as’ que una encuesta que hicimos con tour operadores
alemanes revelaron que alrededor un tercio del precio por un viaje de naturaleza
se queda en el pa’s de origen de los turistas. El segundo tercio se gasta
normalmente por el vuelo internacional. Esto significa que sólo un tercio llega a
los pa’ses-meta.
Para saber quŽ pasa exactamente con estos œltimos beneficios potenciales
realizamos un sondeo de los operadores que organizaban visitas de la Reserva
Faun’stica de Cuyabeno en la parte amazónica de Ecuador. Nuestro an‡lisis dio los
siguientes resultados:
- Sólo el 20% de los gastos realizados en el pa’s (es decir no m‡s que 7% del precio total de un viaje) llega a la población local en forma de sueldos, compras de productos o remuneraciones para prestación de servicios.
- El restante 80% se derrame a la capital u otros centros económicos del pa’s.
- Esto es sobre todo debido al hecho de que casi todas las empresas tur’sticas est‡n operando desde Quito.
- La mayor parte de los abastos que utilizan (como veh’culos, gasolina, alimentos) est‡n importados de fuera de la región.
- Adem‡s llevan sus propios gu’as y no siempre utilizan gu’as locales.
Esta distribución de los beneficios del turismo de naturaleza es muy t’pico para
muchas ‡reas protegidas en los pa’ses en v’a de desarrollo, especialmente si se
encuentran en regiones alejadas con poca actividad económica. Sin embargo, cabe
se–alar que en el caso de Cuyabeno los grupos ind’genas que viven dentro de la
reserva si se aprovechan económicamente del turismo. Aunque peque–o comparado con
los beneficios que realizan las empresas tur’sticas, el ecoturismo representa una
fuente importante de ingresos adicionales para ellos.
Como resumen se puede decir que a pesar del justificado cuidado con respecto al
ecoturismo, este tambiŽn tiene realmente un potencial para apoyar a la protección
de la naturaleza - si se cumple con algunas condiciones. La condición clave en
este contexto es un manejo prudente y creativo.
Recomendaciones
Voy a concluir mi ponencia con algunas recomendaciones que me parecen importantes.
- Manejo cooperativo de ‡reas protegidas: Es una iniciativa que propone que el manejo de las ‡reas protegidas no se quede œnicamente dentro de la esfera de las autoridades encargadas de dichas ‡reas, sino una coalición entre las diferentes partes involucradas en la conservación y en el ecoturismo as’ como tambiŽn aquellos interesados afectados por las medidas. De esta manera se promueve una forma de comitŽ de manejo o mesa redonda para facilitar la participación de todos. De hecho esta recomendación ya se realizó en varias ‡reas protegidas, como en las Reservas de la Biósfera de Sian Kaian y de Calakmul con la involucración de las poblaciones locales y de las ONGis Pronatura y Amigos de Sian Kaian. No obstante, lo que quisiŽramos recomendar especialmente es que tambiŽn las compa–’as tur’sticas deber’an ser involucradas en el proceso de desarrollo ecotur’stico. Podr’an aportar su know-how profesional (Vgr. conocimientos de la demanda y del mercado). Adem‡s su participación activa podr’a contribuir a reforzar sus iniciativas autorreguladores.
- No veo ninguna razón porque los pa’ses con pocos recursos financieros deban renunciar al cobro de admisiones para la visita de sus ‡reas protegidas, por lo menos por parte de los turistas extranjeros. Asimismo podr’an cobrar para permisos, concesiones etc. a las empresas tur’sticas que utilizan su infraestructura y sus recursos naturales. Adem‡s es importante de crear mecanismos para reinvertir los ingresos en la conservación.
- Una participación m‡s directa al ecoturismo por parte de la población local es importante para realmente crear incentivos de conservar las ‡reas protegidas. Una herramienta clave para conseguirlo es la capacitación. De hecho, muchas ONGis ya est‡n activas en capacitar gu’as naturalistas locales. No obstante, lo que falta en muchos proyectos ecotur’sticos es una capacitación profesional en turismo (hospedaje, alimentación, marketing). Lo que resulta son peque–os proyectos pol’ticamente correctos que no son visitados por ninguno, con la excepción de algunos expertos en busca de buenos ejemplos en ecoturismo.
- Por eso hay que fomentar m‡s cooperación entre la gente local y las empresas tur’sticas. Lo ideal ser’an joint ventures entre los dos grupos. Las empresas podr’an apostar su capital, know-how profesional y sus relaciones internacionales. La gente local podr’a contribuir sus conocimientos de la naturaleza y las culturas del lugar asimismo que de la arquitectura y la cocina local. Este tipo de cooperación formal existe por ejemplo entre uno de los m‡s grandes tour operadores de Ecuador y un grupo ind’gena en la Reserva Faun’stica Cuyabeno. Pero tambiŽn es posible una forma m‡s informal de cooperación.
- Los ingresos provenientes del turismo son frecuentemente distribuidos de una manera inigual entre la población local. Para evitar envidia y tensiones sociales es deseable establecer estructuras cooperativas que facilitar’an una distribución m‡s amplia de los beneficios.
- En muchos casos, la participación directa de la población local en el ecoturismo es apenas posible. Sea por impactos socio-culturales demasiado fuertes, o sea por un muy bajo nivel de desarrollo, formación etc. en ‡reas rurales que simplemente no tiene la capacidad de manejar un turismo que parece completamente ajena a la gente local. En este caso es aœn m‡s importante colaborar directamente con las empresas tur’sticas. Una parte de los ingresos conseguidos por ellas deber’an ser utilizadas para apoyar a los pueblos en las zonas de amortiguamiento, por ejemplo en forma de infraestructura social como escuelas, casas sanitarias etc.
Les agradezco por su atención.
Coloquio Internacional sobre Ecoturismo
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