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Parks/Alvarez

ESTADO DE MEXICO

Parques Nacionales de Mexico
Por Fernando Vargas Marquez

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Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl

Ubicación Política

Se encuentra localizado entre los límites de los Estados de México, Puebla y Morelos. Municipios de Tlalmanalco, Amecameca, Atlauta y Ecatzingo (México). Municipios de Huejotzingo, San Salvador el Verde, Domingo Arenas, San Nicolás de los Ranchos, Tochimilco (Puebla). Municipio de Tetela del Volcán (Morelos).

Superficie

25,679 Hectáreas (Vargas, 1984: 200).

Del decreto de 1935 (cota de los 3,000 m.s.n.m.) el Ing. Sosa reportaba 89,800 hectáreas: Para el Estado de México 52,550, en el Estado de Puebla 31,390, en el Estado de Morelos 5,090 y en el Estado de Tlaxcala 770 hectáreas.

Decreto de 1947 (cota de los 3,600 m.s.n.m.) 25,679 hectáreas.

Mapa digitalizado (cota 3 600 m.s.n.m.) 22,563.16 hectáreas (UAM, 1992: 1).

Ubicación Geográfica (coordenadas)

Se localiza geográficamente entre los meridianos de coordenadas 9835' y 9842'40'' de longitud oeste y entre los paralelos de 1859' y 1915'30'' de latitud norte (Vargas, 1984: 200).

El parque se sitúa en las cartas topográficas a escala 1:50,000, denominada: Amecameca, E14-B41; Huejotzingo, E14-B42; Cuatla, E14-B51 y Atlixco, E14-B52, editada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática.

Tenencia de la Tierra

La tenencia de la tierra, de acuerdo con Vargas (1984: 229) citando a Morales (1969) se encuentra de la siguiente manera: Nacional, 14,000, representando el 55 % y en posesión de sus dueños, no identificada, 11,679 hectáreas, correspondiendo al 45 %.

Fecha del decreto de creación publicado en el Diario Oficial de la Federación y otros aspectos importantes del mismo

8 de noviembre de 1935 (creación), 11 de febrero de 1948 (modificación).

Objetivos.

Que las montañas denominadas Ixtaccíhuatl-Popocatépetl, que por su portentosa silueta y típicos perfiles coronados de nieve perpetua forman en el panorama nacional majestuosos relieves que señalan a esas montañas como monumentos de excepcional belleza y grandiosidad, con sus elevadas cumbres cubiertas de nieve en prodigioso contraste de un territorio intertropical y con una vegetación forestal boscosas y una fauna de animales silvestres especiales, que imprimen a las propias montañas un carácter de verdaderos museos vivos de la flora y de la fauna comarcanas a esas montañas singulares, llenando así las mismas los caracteres de parques nacionales que por acuerdo de las naciones civilizadas se ha convenido en señalar y destinar esa categoría de relieves terrestres y de bosques con la designación especial de parques nacionales (SAG, 1970: 958).

Que entre las culminantes montañas del territorio nacional las denominadas Ixtaccíhuatl y Popocatépetl son. sin duda, las más portentosas y significativas por sus mismos perfiles y situación inmediata, la una de la otra, en el centro principal más poblado de la República, donde importa a todo trance proteger su suelo contra la degradación, manteniendo o restaurando sus bosques en perfecto estado y sus praderas de bello contraste para la garantía del buen clima regular de las ciudades vecinas, como son la capital de la república y demás poblaciones del Distrito Federal, así como la capital del Estado de Puebla y otras ciudades importantes como Atlixco, Izucar de Matamoros, Texmelucan, y así mismo en el Estado de Morelos las ciudades de Cuernavaca, Cuautla y Yautepec; para todas las cuales, así como para sus ricos valles y cursos de agua importantes para la agricultura y la industria es necesario asegurar la conservación forestal de las dos montañas mencionadas (Ibid: 958-959). Finalmente, que la misma gran belleza natural de esas montañas y la de su flora y fauna forman un atractivo poderosísimo para el desarrollo del gran turismo, acondicionando, al efecto, buenos caminos de acceso para ascender a ellas, partiendo de cualquiera de las ciudades ya citadas; y considerando también que todo ello vendrá a dar mucho mayor valor a los pueblos cercanos colindantes, cuyos campesinos trabajadores encontrarán buen aprovechamiento para sus propias actividades, obteniendo a la vez una gran mejoría en sus propios cultivos agrícolas de las llanuras inmediatas.

Decreto.

Artículo Primero: Se declara parque nacional a las montañas denominadas Ixtaccíhuatl y Popocatépetl, comprendiendo a los contrafuertes que las unen, como sitio de belleza natural protectora y museo de la flora y de la fauna comarcanas. Artículo Segundo: El límite inferior de este parque nacional será trazado.. siguiendo una curva de nivel de 3,000 metros de altitud sobre el nivel del mar, salvando únicamente las porciones de terrenos agrícolas y poblados que se encuentren dentro de las misma curva, estableciendo la línea límite del parque nacional a una distancia de 100 metros, por lo menos, de los correspondientes poblados y cultivos (Ibid: 959).

Artículo Cuarto: La Secretaría de Hacienda y Crédito Público procederá conforme a la Ley, a la indemnización correspondiente a la expropiación de los terrenos de las dos montañas de que se trata, que queden comprendidos en el perímetro que el artículo segundo señala (Ibid: 960).

Modificación de los linderos del Parque Nacional Ixtaccíhuatl-Popocatépetl.

En el Diario Oficial de fecha 11 de febrero de 1948 se publicó el decreto que establece a favor de la Compañía de las Fábricas de Papel de San rafael y Anexas, S.A., una Unidad de Explotación Forestal en varios municipios de los Estados de México, Puebla y Morelos.

Objetivos. Que con motivo del estado de guerra que sufrió el país, el Gobierno se vio obligado, a fin de evitar la paralización de actividades de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S.A., a autorizar, en forma provisional, aprovechamientos forestales en predios de la zona boscosa del Iztaccíhuatl y Popocatépetl, y teniendo en cuenta que los factores que determinaron se diera tal autorización, lejos de haber desaparecido con la terminación del conflicto armado, se han acentuado, estabilizándose condiciones precarias, respecto de la posibilidad de importación, tanto de los mercados europeos como de los correspondientes a los Estados Unidos y del Norte y Sur de Canadá, de celulosas, pastas de madera y aún de papel ya elaborado, para satisfacer el consumo de la industria papelera nacional, o en general, las demandas en el mercado interior respecto del papel (SAG, 1970: 571).

Que los bosques que forman parte del Parque Nacional "Iztaccíhuatl y Popocatépetl, así como las inmediaciones colindantes, a pesar de los esfuerzos realizados por el Servicio Oficial Forestal, tienen condiciones de abandono que le son altamente perjudiciales, ya que las explotaciones clandestinas, principalmente las realizadas por los campesinos indigentes en la elaboración de maderas labradas a hacha; los efectos de los frecuentes incendios; el pastoreo no controlado y las plagas y enfermedades de la vegetación forestal, originan anualmente pérdidas de volúmenes maderables superiores a las cantidades de madera que normalmente requieren las Fábricas de Papel de San Rafael y Anexas para su normal abastecimiento, estando indicado, por tanto, mediante el establecimiento de eficientes servicios forestales de protección, atender el suministro de materias primas a la industria de que se trata, de los volúmenes correspondientes a las pérdidas que se eviten, sin disminuir las existencias de los bosques y aún mejorándolas, como resultado de los trabajos culturales que se hagan (Ibid: 571-572).

Que al ajustarse las áreas que en definitiva sigan teniendo el carácter de parques nacionales, podrá dársele mejor atención, al contar con mejores servicios de los que se deriven mejores condiciones para el acondicionamiento de los parques, y con ello, que tales zonas cumplan mejor su finalidad, al ofrecer mayores comodidades para las actividades de esparcimiento y solaz de la población (Ibid: 574).

Transitorios.

Primero: Se modifican los linderos del Parque Nacional Ixtaccíhuatl y Popocatépetl fijados por decreto de 29 de octubre de 1935, publicado el 8 de noviembre del mismo año, los que quedarán en la forma siguiente: cota de los 3,600 metros sobre el nivel del mar en los Cerros Tláloc y Telapon y las montañas del Ixtaccíhuatl Popocatépetl, quedando con una superficie de

25,679 hectáreas, con jurisdicción en los Municipios de Texcoco, Ixtapaluca, Chalco, Tlalmanalco, Ozumba de Alzate, Atlauta y Ecatzingo, del estado de México; Tlahuapan, San Salvador el Verde, Teotlatzingo, Chautzingo, Huejotzingo, San Andrés Calpan, San Nicolás de los Ranchos, Tianguismanalco, Atlixco y Tochimilco del estado de Puebla, y Tetela del Volcán del estado de Morelos (Ibid: 585).

El 11 de febrero de 1992 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo por el que se declara extinguida la Unidad Industrial de Explotación Forestal, que se estableció a favor de las Fábricas de Papel de San Rafael y Anexas, S.A.

Institución que lo Administra

En la actualidad, esté parque es administrado por la SEMARNAP, se encuentran destinados 12 elementos, incluyendo al administrador. Todos estos elementos son de base.

Infraestructura

Existe una carretera asfaltada, en malas condiciones. Estación de microondas en Paso de Cortés.

Dos albergues alpinos.

El albergue Vicente Guerrero tiene una superficie aproximada de 1,630 metros cuadrados, con una capacidad de hospedaje de 98 literas, más 80 colchones de emergencia en los tapancos, haciendo un total de 178; existe deficiencia de agua, por el problema que no existe pipa; no funciona el restaurante; es necesario cambiar el sistema hidráulico de los baños, de fluxómetro por el de caja de seis litros; es necesario reparar la tubería general del albergue; toda la duela presenta un deterioro muy considerable, se necesita realizar una buena lijada de todo el albergue y su respectiva barnizada, la caldera esta descompuesta; el cuarto de maquinaria, en regulares condiciones; la bodega de herramientas, en regulares condiciones; las instalaciones para ambulancia del Socorro Alpino, en buenas condiciones.

El Albergue de Tlamacas se encuentra en malas condiciones, hace falta reparar la fachada exterior y el techo, necesitan ser desenzolvadas todas las fosas sanitarias, cambiar la tubería que va de las cisternas hacia los baños, los cuales se tienen que cambiar, la duela se encuentra en muy mal estado, existe mucha humedad sobre todo en la pared final del segundo dormitorio.

El Centro de Visitantes se encuentra en malas condiciones, le faltan puertas, baños, apagadores, llaves de lavabos, la duela esta en malas condiciones, filtraciones de humedad.

Dos casetas de vigilancia, abandonadas están en mal estado. una caseta de retención con cadena, en malas condiciones, abandonada.

Mesabancos y hornillos en áreas de días de campo, en buen estado; sanitarios públicos, en regulares condiciones y patio de servicio,en regulares condiciones (Vargas y Alejo).

Concesiones y Servicios Particulares

De acuerdo a Vargas (1984, citando a Arreola, 1974), se tienen reportadas las siguientes concesiones dentro del Parque Nacional: Radio Panamericana, S.A: Una estación Radio Difusora Comercial de Televisión, expedida el 8 de febrero de 1957, en una superficie de 120 ha., con una vigencia de 99 años.

Telecomunicaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes: expedición el 1 de febrero de 1971; superficie 900 m2, vigencia de 25 años.

Teléfonos de México, S.A: Incluida en la superficie permisionada a la S.C.T., vigencia de 16 años.

La entonces Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas otorga a partir del 1 de septiembre de 1978, a la empresa Centro Comercial "Las Truchas", la concesión respecto al uso y operación del área e instalaciones correspondientes al restaurante, ubicado en el albergue "Vicente Guerrero", por un plazo de 25 años. El representante de dicha empresa es el C. Juan Manuel Navarrete Padilla. Durante el transcurso del año de 1988, la citada empresa comete diversas infracciones a las cláusulas de la concesión, así como para diciembre de ese año tiene un adeudo con la Sedue, por concepto de renta, consumo de energía eléctrica y diesel, situación que continúa durante los siguientes años 1989 y 1990. Después de cubrir los requerimientos de ley, a principio de 1991, quedan clausuradas las instalaciones. Aunque se han manifestado varios interesados en obtener la concesión para la operación del restaurante, no se ha procedido a reanudarla.

Por las facilidades que se le dieron a la compañía Fila por realizar la carrera "Corredores del Cielo", realizó diversos trabajos de reacondicionamiento: se pintó la parte interior y exterior, se doto de 10 literas triples, tanque estacionario y bolier de gas butano, cinco tazas de WC., cuatro regaderas para baño, una tarja para lavado de trastes, cinco puertas de madera, tuberia para servicios a los anitarios y cocina (Medellin, 1996).

Actividades Recreativas

Alpinismo, campismo, día de campo, campismo, excursionismo.

Solicitud de Administración

La agrupación Puebla Verde solicitó a la SARH, en 1993, la administración de este parque nacional, pero no se ha culminado con las negociaciones conducentes a la transferencia de éste.

Problemática

En la actualidad se presentan diversos problemas en el área natural, como: de organización, carencia en el servicio de agua corriente, de tipo social, de conservación (tala, pastoreo, incendios forestales, plagas forestales), legales en cuanto a límites.

Respecto a los bosques, sobre todo de la Sierra Nevada, han sido profusamente cortados en el pasado y en el presente. En el siglo XVI por ejemplo, se cortaba madera de los montes chalcas, para la construcción de la ciudad de México (AGN, 1583: a, b, d, h, j; citado por García, 1979).

En 1890, los españoles Andrés Ahedo y José Sánchez Ramos instalan la fábrica de San Rafael que, en 1894, con Tomas Braniff, transforman en la compañía de fábrica de papel San Rafael y Anexas, con dos plantas (Gómez Jara, 1976: 14; citado por Vargas, 1993).

En 1946, intempestivamente aparecieron en esos lugares, al borde del camino, grandes letreros que decían: "Aquí se construye la Colonia Agrícola "Manuel Avila Camacho", C.N.C. Al mismo tiempo, grupos de hombres comenzaron a talar los árboles existentes alrededor del mismo camino; sin distinción eran derribados los cupresus, los pinos, los encinos, todos los árboles, en fin que cubrían el terreno. Pronto comenzaron a aparecer algunos jacales de madera; humildes jacales de tejamanil que alternaban con suntuosos chalets de cedro. Luego se instalaron algunas vendimias para atraer a los viajeros que pasaban vertiginosos por la carretera: refrescos, frutas, cigarros. Se quería imitar al paradero de "Río Frío" (Sosa: 147). Esta colonia ejidal cuenta con una superficie de 2 700 hectáreas que se distribuye entre unos 30 ejidatarios (Ibid: 148).

A finales de octubre de 1996 los comuneros Amecameca, estado de México, se posesionaron de las instalaciones denominadas "la Cadena", las cuales se encuentran en el interior del parque y están realizando un cobro de $5.00 (cinco pesos) por vehículo (Medellin, et. al. 1996).

El 13 de septiembre el administrador del parque reporta la tala de dos árboles en el lugar conocido como "Camino de Apatlaco" (Medellin).

El 22 de septiembre se plantaron 8,500 ejemplares de Pinus greggii (Medellin), especie no nativa del parque.

Aspectos Físicos

Esta área natural se localiza sobre el Sistema Neovolcanico Transmexicano, comprendiendo la topografía del lugar por el "Iztaccíhuatl", palabra de origen náhuatl significa "Mujer Blanca", también llamada "Mujer Dormida", de siete kilómetros de longitud, se distinguen de Norte a Sur, tres alturas: la cabeza, con 5,146 metros de altura; el pecho, con 5,286 metros y los pies, con 4,740 metros; el Popocatépetl significa "Monte o Cerro que Humea", es uno de los estratovolcanes, tiene la forma de un cono truncado hacia la cima. Está formado por una combinación de lavas, brechas, tobas y depósitos piroclásticos sin consolidar, basalto labradorítico, andesita de hiperstena y traquita.

El Izta-Popo se encuentra en el sistema orográfico Sierra Nevada, originado durante el Terciario por actividad volcánica. El Volcán Iztaccíhuatl debido a las varias erupciones a las que estuvo sujeto, es el resultado de las superposiciones de corrientes de lava, siendo un poco más antiguo el Popocatépetl, el cual se formo sobre los restos del Volcán Nexpayantla destruido primeramente por la erosión y posteriormente por el surgimiento del nuevo cono (Sedue, 1984: 9).

El Popocatépetl forma parte de la Sierra Nevada esta localizada al oriente de la Ciudad de México, con dirección Norte-Sur, formando la barrera oriental de la Cuenca de México que le separa de los Llanos de Apam y el Valle de Puebla. Entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl se encuentra el famoso Paso de Cortés, que fue el lugar desde donde el conquistador Hernán Cortés observó en gran parte el territorio de la Cuenca de México. Por su elevada altitud, su cima esta cubierta de nieve, la que empieza aproximadamente a los 4,300 m.s.n.m. Sin embargo, cabe señalar que en su parte Oriental la nieve baja aún más. El cráter no ocupa el punto más alto por ser de forma elíptica. Su eje mayor mide 850 metros y 750 su eje menor. La profundidad media del cráter del volcán es de 480 metros y se encuentra taponado por derrumbes de sus paredes, casi verticales. La parte alta se llama Pico Mayor y el labio inferior, que se continúa hacia el Suroste, recibe el nombre de Espinazo del Diablo. La actividad del volcán se efectuó a fines del cenozoico. El Popocatépetl corresponde al tipo de volcanes estratificados poligenéticos (Gutiérrez, 1983: 430).

La parte superior del edificio volcánico está cubierta de arena, resultado de la intemperización de las rocas o de productos de erupciones de material piroclástico. Las lavas que forman el edificio son dacitas, andesitas, traquita y basalto, acompañadas de cenizas de lapilli, pómez. Las últimas lavas emitidas, más fluidas, bordean el cráter, y las demás son visibles a pesar de la presencia de la nieve; el material piroclástico llegó a distancias de centenares de kilómetros y por su posición permite afirmar que después de la suspensión de emisiones de lava no volvió a expeler material piroclástico. El Dr. Atl cita indicios que le permiten afirmar que tal vez la actividad del Popocatépetl no concluyo hasta principios del cuaternario, cuando ya había aparecido el hombre en la Cuenca de México. Después la chimenea central se obturó, posiblemente por derrumbes. No hay indicios de que en el edificio hayan aparecido grietas o fracturas (Ibid: 431).

Al Noroeste se observa una eminencia secundaria llamada Pico de Ventorrillo, "de cuya base descienden, en forma de abanico series de espinazos que se extienden hacia el Norte encerrando grandes lomas, y una poderosa formación cónica que se denomina la Coronilla; todas estas estructuras se dirigen hacia el Valle de Amecameca (Ibid: 431-432).

Algunos autores consideran que esto constituía los restos de un cráter lateral del Popocatépetl. El Dr. Atl, que visitó detenidamente la zona, estimó que, obturada ya la chimenea central, el magma buscó unas salidas laterales que representan el último esfuerzo constructivo del volcán al erigir una cúpula que el tiempo ha destruido y a cuyos restos se les llama hoy Pico de Ventorrillo.

Después el volcán pasó al período histórico que se caracterizó por la emisión de fumarolas que hizo que los prehispánicos lo llamaran Popocatépetl (Monte que humea). Es decir, sus actividad se reducía a arrojar vapor de agua, cenizas, gases entre las grietas del fondo del cráter y si acaso algunas piedras. En el fondo del cráter hay varias solfataras que han formado azufre, explotado desde el momento de la Conquista, por ser de buena calidad, exento de arsénico y de otras impurezas. Esta actividad era variable y descendía o aumentaba sin guardar relación con sismos u otros fenómenos.

El cráter moderno, situado en el fondo del antiguo, se formó de 1919 a 1927, y a partir de 1928 la pared Norte se derrumbó, iniciando el taponamiento de esa nueva boca (Ibid: 432).

Son estas rocas en el Popocatépetl, andesitas de hipertensa, andesitas de hornblenda e hipertensa en el Iztaccíhuatl, dacitas en algunas otras cumbres de la cadena (Cerro Papayo) y, por fin basaltos en gran cantidad, arrojados a los flancos de la sierra por los conos de las ramificaciones. Estas lavas basálticas forman las extensas zonas de malpaís que circundan la sierra, principalmente en su parte meridional (Sosa, 1951: 17)

Glaciares.

Actualmente el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl reúnen aproximadamente 188.45 hectáreas de superficie glaciada, el primero cuenta con una área de 116.45 hectáreas en 12 glaciares, el segundo presenta en su cima tres glaciares que cubre 72 hectáreas (Lorenzo, 1964: 28).

El Popocatépetl consiste en un edificio volcánico formado por lavas, brechas, proclásticos sin consolidar y cineríticos que comenzó a formarse desde principios del Pleistoceno. Su nombre significa "Montaña que humea" en la lengua náhuatl y en las crónicas se guarda recuerdo del otro nombre que tuvo Xalliquehuac, que quiere decir "El que arroja cenizas". Este último es significativo al enfrentarlo con el actual. El más antiguo señala un período de actividad cinerítica y el actual, y cuando decimos actual empleamos el usado en la época de la Conquista, siglo XVI, marca claramente su actividad fumarólica (Ibid: 15-16).

Las menciones en sus áreas glaciadas son muy escasas. La primera se la debemos a Aguilera y Ordóñez (1895) y es más bien negativa ya que sólo reconocieron la existencia de una acumulación de nieve en lo que ahora se llama Barranca del Ventorrillo. Parece ser que Farrington (1897) también menciona aspectos relacionados con la Glaciología en su obra.

Con motivo de la erupción de 1920-21, lo geólogos que estudiaron el fenómeno, pudieron darse cuenta de la existencia innegable del área glaciada. Waitz (1920) encontró el glaciar plenamente visible y así lo señala. Weitzberg (1923) y Camacho (1925) también señalan la existencia del glaciar (Lorenzo: 16).

Es muy posible que, aparte del fenómeno eruptivo que atrajo a tantos observadores, las propias características de éste crearan el condicionamiento necesario para la conotación del glaciar, puesto que tuvo una cierta fase cinerítica. La capa de cenizas que según palabra de Waitz (op. cit p. 313) cubrió parcialmente la nieve, debió producir un acelerado proceso de ablación, anormal, hasta el punto de hacer visibles grietas que hasta aquel momento no lo habían sido (Ibid: 16-17).

Desde esta época, que va de 1920 a 1925, hay que esperar hasta que White (1954) publica el único trabajo de Glaciología que a la fecha existe de los glaciares de México. En él señala la presencia de un campo de congesta en el Popo y da informes interesantes sobre el régimen del glaciar, a base de observaciones personales y de interpolaciones de valores sobre factores meteorológicos obtenidos en las cercanías.

Mientras estuvimos en el refugio de Teopixcalco estudiamos el glaciar del Ventorrillo en su límite inferior (Norte), y en su lado Oeste, donde esta en contacto con los restos de otro glaciar el Noroccidental, también identificado en esta fase del trabajo y que va del Pico Mayor hasta la parte de los grandes acantilados del lado Oeste.

La determinación del extremo de la lengua del glaciar, al que hemos llamado del Ventorrillo o Teopixcalco, no fue muy segura por encontrarse cubierta por los restos de la fuerte nevada que cayó en enero y, dado que en esa parte de la barranca está muy encajonada y apenas recibe el sol, no se había fundido. Creemos poder afirmar que la terminal se encontraba a 4,690 m admitiendo la posibilidad de un error de 20 m, este glaciar ocupa 435,000 m2 aproximadamente.

El glaciar Noroccidental es apenas discernible en nuestros días aunque por las huellas de pulido y abrasión que muestran los promontorios rocosos que lo delimitan por el O y SO, debió ser muy importante en épocas pasadas. En la parte superior se apoya casi en el Pico Mayor y en la inferior queda detenido sobre los acantilados que caracterizan el lado O del volcán en la parte superior de su cono. Su separación del Ventorrillo es claramente perceptible desde la cota 5,300. En total, apenas cubre 95,000 m2 (Lorenzo: 17).

El glaciar Norte, o más bien resto de glaciar, está en contacto directo por su lado O con el lado E del glaciar del Ventorrillo, normándose la separación por la topografía sumergida. El límite E no está bien definido y debe ser oscilante pues se apoya sobre cenizas que cubren esa parte del cono. Termina abruptamente en la parte superior de la Barranca Central pero sin formar cascada, por lo que su espesor no debe ser muy grande. Posteriormente y antes de que el envenenamiento por los gases nos dejara en malas condiciones, establecimos el contacto superior de este glaciar, donde existen partes visibles de la rimaya y también delimitamos su contacto con el del Ventorrillo, y la parte superior de éste. Su área es de aproximadamente 19,000 m2.

Como no dispusimos de equipo para medir la profundidad del hielo, este dato sólo puede ser inferido de la profundidad de las grietas como único valor, a sabiendas de que esta cifra no es ni la de la profundidad absoluta del hielo en la zona de grietas ni puede sacarse como valor general. Aceptando estas salvedades, las grietas mayores situadas en el glaciar del Ventorrillo, entre las cotas 5,030-5,020, alcanzan profundidades del orden de 30 metros. En términos generales puede decirse que los tres glaciares del Popocatépetl se encuentran en la cara N, mayoritariamente, comparten un área común de acumulación, difícil de diferenciar en sus límites superiores y, después, entre las cotas 5,300-

5,250, cada cual adquiere una cierta independencia. La propia forma del volcán norma esta disposición, así como, en épocas pasadas, hacía que por sus faldas se derramasen lenguas de hielo independientemente, como es posible constatar por las direcciones, en verdad radiales, de las estrías que se encuentran sobre la roca (Ibid: 18).

El Iztaccíhuatl consiste en un edificio volcánico alargado, cuya silueta recuerda la de una mujer acostada, de ahí su nombre: Iztac, blanco y cihuatl, mujer, debiéndose lo del color blanco a la nieve que la cubre.

Su historia geológica se inicia con la presencia de tranquiadesitas expuestas en la base occidental del gran aparato, de una edad Oligoceno superior-Mioceno, a partir de cuya fecha empieza a formarse la gran montaña. La erosión, actuando a lo largo de bastantes milenios, niega la posibilidad de reconocer los edificios volcánicos individualmente, por ello no puede decirse nada de la forma o altura que tuvo el Iztaccíhuatl en aquella época.

Posteriormente, durante el Plioceno medio-superior, se reanuda la actividad volcánica y surgen lavas del tipo andesita porfídica de piroxena en efusiones tranquilas y muy abundantes que son las que van a formar la mayor parte del Iztaccíhuatl que hoy conocemos, siendo tal su importancia que ha dado el nombre a la serie geológica correspondiente por considerarse al volcán el sitio epónimo.

Durante el Plesitoceno se formó la parte superior del Pecho, a juzgar por la presencia en él de los restos de un cono escoriáceo cuyo material es de escoria roja de andesita basáltica (tezontle) y basalto de olivino, por lo cual se incluye en la serie basáltica Chichinautzin (Moseer, 1956, citado por Lorenzo). En la formación de la peculiar silueta actual intervinieron tanto factores volcánicos como erosivos, y en estos últimos los de erosión glaciar jugaron un papel importante (Lorenzo: 19).

En el Iztaccíhuatl hay varios refugios de alta montaña, entre otros existía el de la Cruz Roja, a 5,120 metros de altura, arrancado por un temporal en 1958.

Curiosamente el Iztaccíhuatl es la montaña de la que se tiene la referencia más antigua en cuanto a glaciares. Entre 1781-1789, sin que se pueda fechar con una mayor precisión, el padre José Antonio de Alzate y Ramírez, insigne miembro de la Ilustración en México, hizo observaciones barométricas en el extremo de uno de los glaciares..

Hasta 1890 no volvemos a encontrar nada de los glaciares del Iztaccíhuatl. En este año, según una cita de Ordoñez (1895), un viajero, Angelo Heilprin, intenta el ascenso a la montaña, para lo cual cruza el ventisquero y se tiene que detener poco antes de llegar a la cumbre, pues dos grandes grietas le impidieron el paso (Heilprim, 1890, en Brecker, 1908).

La obra de Ordoñez (1895) esa ya específicamente sobre los glaciares de los que reconoce dos en el lado occidental. Su toponimia es algo oscura pero parece que los reconocidos son los llamados de Ayolotepito y de Ayoloco, calificando a éste glaciar suspendido. Glichrist (1907) lleva a cabo una ascención.. Otro autor, Freudenberg (1911) hace la descripción fisiográfica, de sur a norte, del lado occidental del Iztaccíhuatl. Menciona sin darle nombre, el glaciar que llamamos Atzintli, además de los ya reconocidos por Ordoñez. Cabe a Freudenberg el gran honor de haber sido el primero que señala la existencia de glaciares en el lado este.. (Ibid: 20).

Efectivamente hay que esperar hasta 1956 (White, op. cit.), para volver a encontrar una mención de los glaciares del Iztaccíhuatl que no sea lo dicho por los autores anteriores.

En fecha reciente, White (1962) ha presentado los resultados de varias temporadas de estudios llevadas a cabo en esta montaña, en su trabajo, único en su género, que si bien es cierto que sólo comprende el estudio de la Geología Glacial de las laderas Oeste y Noroeste..

En el primer glaciar que mencionaremos se encuentra en la parte Norte de la Cabeza y por su posición se llama Glaciar de la Cabeza. Consiste en una plancha de hielo que comenzando en los 5,045 metros desciende hasta los 4,900 donde termina abruptamente en la parte superior de los grandes acantilados que se conocen como la Cabellera. Ocupa un área de aproximadamente 15,000 m2 e indudablemente es un glaciar de acantilado de cuyos desprendimientos se regeneraba otro al pie del cantil, del cual quedan huellas en forma de morrenas (Lorenzo: 21).

Al E del Cuello y apoyando en la ladera que se inicia en la cresta del collado que se sitúa entre la Cabeza y el Pecho, se encuentra un glaciar bastante inclinado por su situación llamado del Cuello; baja desde los 4,990 hasta los 4,760 metros. Su área es de más o menos 79,000 m2. Por su posición topográfica parece ser resto fragmentado de un glaciar mayor que descendiendo del Pecho ocupaba una área más grande, conservándose por su posición altimétrica hasta nuestros días como un glaciar colgante (Ibid: 21-22).

En la cumbre de la montaña, cota 5,286, se inicia un sistema de glaciares bastante complejo al que llamamos sistema de glaciares del Pecho. La parte superior, de apariencia bastante plana, en los últimos años y quizá debido a un balance deficiente, ha venido mostrando cada día con mayor claridad una loma de aspecto semicircular, abierta hacia el Este que corrobora lo dicho respecto a que el Pecho del Iztaccíhuatl es un pequeño volcán cinerítico de edad pleistocénica (Mooser, 1956; White, 1962). Por encontrase coronando una gran mole rocosa, también volcánica pero de edad anterior, es capaz de captar un cierto volumen de nieve, originador de una gran masa de hielo, la cual se desplaza en diferentes direcciones debido a la topografía.

Siguiendo el giro de las manecillas del reloj y comenzando en las doce que en este caso haremos coincidir con el Norte, encontramos en la parte superior del glaciar de Ayolotepito, que a pesar de iniciarse en el pecho en la cota 5,250 y con franco rumbo N, desciende vertiginosamente en las primeras centenas de metros, gira al Oeste, hacia la izquierda para terminar a los 4,760. La posición topográfica de este glaciar, en la parte Norte del Pecho, hace que esté muy protegido de los rayos del sol, así como también de los vientos más fuertes, aquellos del cuadrante NE, con lo cual se crea una masa de hielo de tamaño bastante grande, que no proviene del Pecho.

A continuación y también al norte, comenzando a los 5,250 metros hay un pequeño glaciar que cuelga de una pared rocosa casi vertical, el glaciar que llamamos Norte. Termina abruptamente al borde de unos acantilados, cota 5,050 y en la base de estos regenera una pequeña lengua que va de la cota 5,010 a los 4,910. Después se encuentra el glaciar que sale del cráter, a los 5,286 metros por lo cual será llamado del Cráter. Consta de los lenguas; una la NE, se desplaza en esta dirección hasta la cota 4,890, quedando dos masas aisladas más bajas (su punto inferior es la cota 4,750) que por posición parecen haberse desprendido de esta misma lengua. La otra se dirige francamente al este pero por muy corto trecho. Ofrece un frente caótico de seracs en la cota 4,910 que está en proceso continuo de desprendimiento por una ladera de pendiente muy fuerte (Ibid: 22).

Al ONO del Pecho hay otro glaciar de acantilado, bajo el cual no se presenta ningún proceso de regeneración lo cual sin duda se debe a que la base del acantilado se encuentra en una cota demasiado baja y además es muy inclinada. Se inicia en la cota 5,286 y termina en la 5,010 (Lorenzo: 22-23).

Desde luego, la división del sistema del Pecho en la serie de glaciares que se han indicado, se basa en características topográficas. Sólo si pudiéramos establecer unas cuantas líneas de estacas sería posible decir con hechos concretos cuáles son las direcciones de desplazamiento de la masa del hielo del pecho y con ello la diferenciación clara de los distintos glaciares. En resumen, el sistema de glaciares del Pecho se inicia a los 5,286 y, en su punto más bajo, alcanza los 4,760 metros, ocupando un área total de 488,200 m2.

En la región al SE del pecho se encuentra un pequeño glaciar Nororiental, que comenzando en la cota 5,050 llega hasta la 4,830 y ocupa aproximadamente 25,000 m2. Por presentar una superficie bastante homogénea no se pudo percibir otra cosa que congesta; quizá tenga hielo en zonas más profundas.

La parte central de la montaña, conocida vulgarmente como la Barriga, es el origen de otro sistema de glaciares, pero éstos, a diferencia de los que nacen en el Pecho, pueden individualizarse porque la cresta divisoria de laderas este y oeste es mucho más aparente aquí.

Al este se dirige un glaciar, el Centro Oriental, que comienza a los 5,190 y baja hasta los 4,715 metros, cubriendo una área de 245,000 m2. Por el lado oeste de la cresta se encuentra el Glaciar de Ayoloco, que desde los 5,190 metros alcanza hasta los 4,725 y ocupa 247,500 m2. Este glaciar, el más conocido del Iztaccíhuatl, esta surcado de grietas y en la parte superior Sur, donde se apoya en la peña Aguilera, tiene una serie de seracs peligrosos, lo cual no impide que sea una de las rutas de ascenso más empleada.

Con rumbo SE desprende un tercer glaciar, el suroriental, que se inicia en la cota 5,130 llega hasta la 4,970 y cubre 77,500 m2; no muy grande, es bastante escarpado en una zona inferior. Separado por pocas decenas de metros, al S del Sistema de la Barriga se encuentra otro pequeño Sistema, el de las Rodillas, formado por dos glaciares y que, como los sistemas anteriores no es más que un resto zonal del sistema general del Iztaccíhuatl, como debió existir en otras épocas.

Sobre la ladera Oeste y separado del glaciar de Ayoloco par la Peña Aguilera, se encuentra el glaciar que hemos llamado Atzintli, que se inicia en la cota 5,080 y desciende hasta la 4,855, ocupando una área aproximada de 57,500 m2 (Lorenzo: 23).

El nombre de este glaciar fue dado en honor del Dr. Atl, pintor que emplea este seudónimo, siendo su nombre el de Gerardo Murillo. Su amor a los volcanes, a las altas cumbres nevadas de México, su visión telúrica del paisaje, condujeron al que escribe a nombrar este glaciar en su honor. Se recurrió a la lengua náhuatl y se encontró que la forma más breve y eufónica era dar a la palabra atl (agua) la partícula reverenciativa tzintli con la que se formaba un término que tiene el significado de "señor de agua". Quizá el purista de la lengua náhuatl encuentre alguna objección a este neologismo.

Al Suroeste de este glaciar, sobre la ladera Este, se encuentra un pequeño glaciar, el de San Agustín, así llamado por su proximidad con la formación rocosa conocida como Torre de San Agustín. Este pequeño glaciar discernible entre los campos de nieve que le rodean, es el último resto de un glaciar mayor. Por sus características actuales puede llamársele un glaciar de circo. Se inicia en los 5,030 y baja hasta los ,4970 metros. Ocupa aproximadamente 11,250 m2 y hasta donde se sabe sólo es de congesta.

Estos son los glaciares encontrados en el Iztaccíhuatl. Su alto número indica claramente la importancia del casquete de hielo que debió cubrir por completo la montaña durante otras situaciones climáticas más propicias para los fenómenos glaciales. Hoy no quedan más que los restos y quizá se deba a ello la diversificación de unidades.

Respecto al espesor de los distintos glaciares, no es posible adjudicar valores precisos pues en la parte alta del glaciar de Ayoloco hay grietas de cerca de 50 metros de profundidad y en otros glaciares los espesores mayores no pasarán de los 20 metros. Lo escarpado de algunas partes, como la oriental, hace que los glaciares de este lado en su parte inferior estén formados de congesta, no siendo así en los occidentales, quizá debido a que los últimos se encuentran más encajonados y tienen menores pendientes en general.

Hasta ahora habíamos visto cómo en el Citlaltépetl y en Popocatépetl las zonas glaciadas, quedaban en la ladera norte. En el Iztaccíhuatl la situación cambia y, siendo su eje mayor el N-S, solo quedan posibilidades en las laderas E y O (Lorenzo: 24).

El Popocatépetl, visto desde lejos, tiene la forma de un cono interrumpido por un pico lateral saliente del lado N.O. y otro más pequeño, apenas perceptible por el lado S.O. Este cono superior asienta por el S. en otro más obtuso que extiende sus flancos en los profundos valles de Cuautla y Matamoros, y por el N. se apoya en el macizo de la Sierra (Sosa: 113).

La cima del gran cono está truncada oblicuamente, dando lugar a una enorme cavidad, cuyo borde más elevado se halla hacia el NO, lugar llamado Pico Mayor, y la porción más baja queda al NE (Ibid: 114).

El cráter es sensiblemente elíptico, a manera de un "cilindro hueco", calculándose en 850 metros su eje mayor, en 750 el menor, y de 250 a 300 metros su profundidad. En el fondo existen varias fumarolas que sirven de respiradero al gigante. Capas de rocas traquíticas muy compactas, basaltos, escorias porosas cargadas de óxido de hierro; abundantes depósitos de azufre y charcos de ácido sulfúrico. Todo el interior, que se halla rodeado de paredes verticales de basalto, se encuentra lleno de rampas y de lomas; el aire es respirable (Jesús Galindo y Villa, 1926; citado por Sosa: 295-296).

El borde Oriental llamado el Ventorrillo es la línea que separa las vertientes de los dos valles. Desde la cresta del Ventorrillo se observa hacia el O parte del origen de la barranca llamada del Potrero, formada por el borde Occidental de la del Fraile o de Cuixtla y un estribo alargado del Popocatépetl. El contorno semicircular del origen de la barranca, de pendiente suave y cubierta de arena, forma en su base un medio embudo que da la apariencia desde dicho lugar de otro resto de gran cráter. Las profundas barrancas que nacen de la falda del cono de nieve del Popocatépetl (Sosa: 117).

En otras grandes eminencias como el Iztaccíhuatl, hemos observado una disposición semejante, aunque no tan regular: cada nacimiento de barranca es un semicírculo; en su base hay una planicie humedecida por aguas de deshielo que se denomina ciénega, y un salto acantilado donde propiamente nace la barranca (Ibid: 117-118).

La Cabeza. La laguna de Chalchoapa (agua de jade), que engasta sus aguas glaucas en una pequeña cuenca de hielo. Hay un sitio en que la nieve ha tomado la forma perfecta de un ala; los inviernos más rigurosos han inscrito allí la memoria de su paso, depositando un estrato de sus hielos; los estratos se han ido superponiendo sin confundirse; cada estrato tiene un tono distinto, que va desde un gris sombrío hasta un azul lácteo. Frente a la Cabeza, el pecho corta sus hielos en un bisel fulgurante, que los Peteretes llamaron "la arista de luz". La Cabeza es un pavoroso hacinamiento de bloques basálticos en plena desintegración; la nieve no ha logrado prenderse de aquellas rocas abruptas y sólo penetra entre sus junturas; el agua congelada entre las grietas, se congela, y al dilatarse disloca los peñascos, que derriban sobre el Cuello, arrastrando inmensas nubes de nieve; esos desplomes y esos crujidos son los ruidos siniestros que los viajeros perciben en las noches de la cumbre; en la Cabeza se asiste a la agonía de la más hermosa de nuestras montañas; los fenómenos de la denudación son aquí tan violentos (Salvador Domínguez Assiayn, 1934; citado por Sosa, 1951: 234). El Cuello, como el cadáver de un monstruo, tiende su desnudo espinazo arañado de nieve. La cabellera despliega sus hielos sobre los escombros de sus destrozados granitos. En todo se siente la elegía de la montaña moribunda, en la que primero murió el volcán (Ibid: 235).

La Peña Amaquilechecatl. Es una peña erguida y escarpada que se levanta al sur de la Iztaccíhuatl, formando propiamente los pies de la legendaria montaña nevada; rocas dentelladas, cascadas vistosas y paisajes de nieve y hielo (Ibid: 238).

Geología del Iztaccíhuatl. En los estratos que la erosión natural deja al descubierto, fuertemente inclinados en la parte más lata de la montaña y abombados en las vertientes bajas, se encuentran desde luego y en gran cantidad, el granito porfídico rosa, de estructura algo glandular y con grandes cristales de pórfido, y la porfirita andesítica, cuyo color rojo fuerte granulado de cuarzo, da un predominante matiz oscuro a las fotografías y marca un vivo contraste con la blancura de la nieve y del hielo. Las calizas faltan casi completamente y sólo se encuentran escasas concreciones en las partas más bajas, y formando los conos de derrumbe de las cuencas fluviales. En la enorme cañada que forman las eminencias conocidas con el nombre de "Los Centinelas", formadas en su totalidad por estratificaciones eruptivas y hendidas después por una poderosa lengua glaciar, cuyo circo se encontraba en la cuenca conocida con el nombre de "La Concha", se encuentran huellas que nos dan una idea de la energía con que obraron los agentes erosivos y el tiempo que dispusieron, acusando desde luego, para la última actividad del volcán una fecha anterior al último período glacial que tuvo lugar, según estimación de autoridades, hace aproximadamente

25,000 años y que con sus hielos modeló la forma que actualmente presenta nuestra montaña, modificada naturalmente, con el transcurso del tiempo, pero conservando el vestigio innegable del tal acción en su domo de hielo, que es un caso único en las montañas del mundo (M.F. Mancera Jr., 1935; citado por Sosa, 1951: 245).

Esta formación cimera, y la cuenca que hemos llamado "La Concha", y que fue la fuente del glaciar de "Los centinelas", nos permiten penetrar un poco en la historia geológica de nuestra bella montaña, antes que tuviera el blanco manto que le ha dado nombre, pues gracias a los datos que lo anterior significa, podemos localizar dos cráteres, el más antiguo en la región del Sureste, cuya amplitud misma fue causa de que fuera obstruido su conducto por los derrumbes en él, y el más nuevo en la parte central y a mucho mayor altura que el anterior, con derrumbes en la parte Norte y que más tarde fue cubierto por hielo (Ibid: 245-246). El más antiguo de estos cráteres, "La Concha", presenta en la extensa llanura que hoy forma lo que fuera el fondo, una eminencia cónica un tanto irregular, colocada en la medianía y un poco cargada hacia el Occidente, eminencia que ha sido cubierta por la tierra vegetal que en torno suyo va acumulando la raquítica vegetación de esa altura, ha sido deformada sin duda por la acción del hielo y acusa los caracteres de un cono de cenizas, tan frecuentes en los grandes cráteres, como tenemos costumbre de ver en el Xinatécatl y en el Popocatépetl, y conocidos vulgarmente con el nombre de "tapones". Las paredes que forman este cráter se escarpan hacia el Sur y el Este, formando verdaderos acantilados apenas accesibles para trepadores ágiles, mientras el lado Norte ha sido suavizado por el viento dominante del Sur que lo ha cubierto de tierra, dándole un aspecto más fácil, mientras que la pared Occidental ha sido propiamente barrida por la presión de las grandes masas de hielo que en un tiempo se acumularon en el cráter, abriendo un profundo camino que hoy es el lecho de un torrente en la cañada de "Los centinelas" (Ibid: 246).

Colocada entre el Pecho y la cabeza, y conocida con diferentes desde su iniciación. El Gran Glaciar del Norte, que es la designación general que podríamos darle, se inicia en el pecho, y una vez más, repetimos, es considerado como el único caso de un glaciar cimero, lo que se explica por el hecho de estar formado sobre un cráter abierto al Norte, que es el segundo cráter y más reciente de los que tiene la montaña, cuyas paredes de gran resistencia, por tratarse de un cráter de explosión y relativamente nuevo, fueron rebasadas por la acumulación milenaria del nevé, dando lugar a una corriente que de Sur a norte baja hasta la Cabeza, enorme mole granítica que se interpone al avance glaciar y los divide en dos ramas, una al Occidente, enorme, anchurosa y profunda, y otra al oriente de menos significación, dividida y subdividida por frecuentes obstáculos que no han tenido la fuerza bastante para allanar (Sosa: 247-248).

En la confluencia de estos contrafuertes, hay también una confluencia glaciar, pues una exigua lengua, que baja de las Rodillas se suma a la de Ayolco, dando nacimiento a una morrena central que desaparece a poco trecho.

Hacia el Oriente, la glaciología tiene un muy reducido campo de acción, pues todo se reduce a un circo de gran relieve con una escasa acumulación de hielo que no se resuelve en glaciar propiamente, pues la zona de ablación es demasiado alta y empieza antes que la corriente helada pueda definir su curso; sin embargo, el terreno presenta huellas de que esta lengua se prolongó hasta muy abajo, en épocas relativamente recientes (Ibid: 248).

Los Institutos de Ingeniería y Geofísica de la UNAM, en coordinación con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), mantienen en operación 11 estaciones de monitoreo en el Volcán Popocatépetl para registrar su actividad sísmica y analizar las características químicas de las cenizas.. en el lugar se instalaron cuatro estaciones de monitoreo e instrumentación sismológica, pero luego de las primeras cinco "explosiones freáticas leves" registradas la madrugada del 21 de diciembre de 1994, se agregaron siete estaciones, que se distinguen por su alto nivel de registro sísmico y por su inclinómetro, aparato que sirve para medir el ángulo de inclinación del terreno. A un costado de la falda del Popocatépetl, que es observado en el Cenapred mediante cámaras de televisión instaladas en las estaciones repetidoras de Tlamacas y Altzomoni, se aprecia una fisura por la que escapan gases a un ritmo desigual. La actividad del Popocatépetl se había incrementado hace unos dos años, cuando se generaban 1 200 toneladas diarias de dióxido de azufre, lo que indicaba que el volcán estaba en fase de reactivación. En mayo y junio de 1994 alcanzó las 3 000 toneladas (Correa, 1995: 6).

A las 3:50, hora de México, se detecto un súbito aumento en la actividad sísmica del Volcán Popocatépetl, acompañado de emisiones moderadas de gases, vapor y ceniza. Por las características observadas hasta el momento, este evento es similar al del 21 de diciembre de 1994, pero de menor intensidad. En contraste con la actividad de diciembre de 1994, hoy no se ha detectado, hasta el momento, eventos sísmicos importantes del tipo A o B, sino únicamente una señal sísmica continua, de amplitud variable que tuvo su mayor amplitud durante la primera hora del evento, esto es, hasta cerca de las 05:00 horas y después se ha mantenido en un nivel constante. Este tremor volcánico probablemente es causado por la rápida salida de gases, que arrastran ceniza de los conductos volcánicos en su camino. La ceniza es esparcida por los alrededores del volcán de acuerdo con vientos dominantes cambiantes, que de acuerdo con el reporte del Servicio Metereológico Nacional, se dirigen al suroeste arriba de la cima, al sureste en la cima y al norte bajo la cima (Neli, 1996).

El parque nacional presenta un rango altitudinal que va de los 3,600 a los 5,452 metros sobre el nivel del mar (Vargas, 1984: 200).

Los tipos de suelos aflorantes en esta zona son el regosol dístrico, los litosoles, el andosol mólico y el cambisol eútrico.

Cuatro ríos (Amecameca, Molinos, Akal y Atila), escurrimientos perennes menores.

La hidrología de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl es característica de las zonas altas de una cuenca, en este caso de las cuencas de México y del Balsas. Las pendientes pronunciadas en las zonas montañosas contribuyen favoreciendo el escurrimiento. El módulo (gasto referido a la cuenca) y el coeficiente de escurrimiento (proporción de las precipitaciones evacuadas por los ríos) son siempre más elevadas en las montañas que en las planicies vecinas. De ésta manera la red hidrográfica del parque nacional es muy vigorosa (UAM, 1992: 23) y es muy importante en el suministro de agua para las poblaciones vecinas.

Las nieves persistentes, se detienen en términos generales, en la cota de los 4,500 metros sobre el nivel del mar. La parte cubierta de nieve del Iztaccíhuatl está constituída por un casquete de profundidad variable que alcanza una extensión de 14 kilómetros de largo y por ancho la altura sinuosa de la montaña que en el punto más alto llega a 780 metros. Esta extensión de nieves, relativamente grande tratándose de la Zona Tórrida y como no la hay en ninguna de nuestras otras montañas aun cuando están más altas que el Iztaccíhuatl, da origen a ciertos fenómenos que ciertamente son de poca importancia en sus efectos actuales para toda la comarca, pero que siempre son muy dignos de mencionarse por tratarse de la parte circunscrita al Iztaccíhuatl, pues esa mesa de 14 kilómetros cuadrados de nieve desempeña el papel de condensador eficaz de la humedad del aire, de regulador de la temperatura y cuyos deshielos son una fuente normal y constante de aguas superficiales y subterráneas; esto es, desempeña un papel actual muy eficaz en la climatología de la montaña. El papel geológico de esa masa de nieve, si en la actualidad es pequeño, no fue así en épocas geológicas anteriores puesto que la cantidad de nieve fue mucho mayor en extensión y en espesor, existiendo verdaderos ventisqueros o ríos de hielo cuyo poder erosivo es formidable, contribuyendo a la desintegración de las rocas y a fabricar parte de los caminos que sigue el agua que se convierte en subterránea. Por lo que en sus faldas, la caída de aguas es mucho mayor que en la planicie, y que esta caída es más bien en forma sólida como granizo y por cuya causa el agua no escurre inmediatamente que cae, sino que permanece por mucho tiempo sobre el terreno puesto que la nieve o el granizo se va licuando con lentitud, impregnando todo el suelo y motivando que una mayor proporción de agua este en aptitud de convertirse en subterránea, si el terreno es permeable (Fernando Vizcayno y Pablo Bistráin, 1943; citando a Ezequiel Ordóñez y Trinidad Paredes; citados por Sosa, 1951: 312).

En la parte sureste del Popocatépetl existe una pequeña laguna que varía de extensión según la época del año. Las corrientes de agua que se forman en la Sierra Nevada son los arroyos de Papalotla, el de Magdalena, el de Texcoco, el de Chapingo, San Bernardino, Santa Mónica y Tlamimilolpa. Las aguas que descienden por la vertiente oriental, lo constituyen tres grupos de corrientes de dirección y destinos diversos: el grupo Norte lo forman los Cerros de Tláloc, Telapón, etc. se dirige a los llanos de Apan. En el grupo central, aguas que bajan principalmente del Iztaccíhuatl se dirigen al Valle de Puebla formando numerosos afluentes del Río Atoyac y el grupo Sur comprende aguas que provienen del Popocatépetl, riega el Valle de Matamoros y se unen adelante al Río Atoyac. Adentro de los ríos y arroyos que tienen su origen en esta cordillera, en la Vertiente Oriental se encuentran el Amaxac, el San Lucas, el Atzompan, el Coltzinco, el Otlastl, el Río Verde, el Teatzala, el Fraile, el Temixco, el Alseseca, y el Yacualtipán, casi todos afluentes del Río Atoyac; en la Vertiente Occidental se encuentran el Magdalena, el Temacoco, el Yecapitztla y el Amecameca.

Presenta dos tipos de clima: ETH Muy frío, lluvias en verano, temperatura media anual menor de -2C, la del mes más caliente menor de 0C.

C (w´´2) (w) cig Semifrío subhúmedo, temperatura media anual de 5 a 12C, mes más frío de 3 a 18C.

Isoyeta de 1,200 milímetros.

Estación meteorológica 15-024 (7.7) 1,187.5 (Vargas, 1984: 200).

Aspectos Biológicos

La vegetación que se encuentra en el Estado de Morelos es: Pinus hartwegii, P. ayacahuite, P. Michoacána cornuta, P. pseudostrobus, P. macrocarpa, Abies religiosa, Cupressus lindleyi; en sitios de mayor altitud se localiza el Pinus oocarpa, en altitudes entre 2,700 y 3,200 metros; en altitudes de 3,000 a 3,500 metros se localiza la siguiente vegetación: Pinus lawsoni, P. leiophylla, P. oocarpa, P. pringlei y P. teocote; así como las especies de encino: Quercus mexicana, Q. crassipes, Q. rugosa y Q. macrophylla; otras especies de árboles forestales: Clethra mexicana, Arbutus xalapensis, A. glandulosa, Arctostaphylos arguta, Buddleia cordata, B. americana y Dodonaea viscosa. En altitudes de 3,200 a 4,250 metros se encuentra vegetación herbácea como son: las gramíneas Muhlenbergia, Sporobolus, Festuca y Stipa; también son frecuentes las dicotiledóneas como: Lupinus y Penstemon, a partir de los 4,250 m de altitud se inicia la vegetación de pastizal alpino y las nieves perpetuas.

Del Estado de México: Abies religiosa, Pinus hartwegii, P. pseudostrobus, P. rudis, P. teocote, P. leiophyla, Quercus laurina; otras especies son: Cornus disciflora, Garrya laurifolia, Ilex tolucana, Meliosa dentata, Oreopnax xalapensis, y Prunus brachybotrya. Vegetación de zacatal: Festuca tolucencis, F. livida, F. amplissima, Calamagrotis tolucensis, Muhlenbergia quadridentata, Trisetum spicatum, Agrostis tolucensis y Poa orizabensis. Del Estado de Puebla: sólo podemos mencionar que existen Pinus ayacahuite, Alnus mexicana; bosques de oyamel, bosques de pino, bosques de pino-encino y zacatal (SARH: 21-26).

En cuanto a la fauna silvestre destaca el conejo de los volcanes o teporingo o zacatuche Romerolagus diazi. Existen cierta diversidad de aves y algunos reptiles.

Reithrodontomys chrysopis Merriam, Proc. Biol. Soc. Washington, 13: 152, 13 de junio de 1900, tipo del Volcán Popocatépetl, 11,500 pies.

Neotomodon alstoni alstoni Merriam. Montaña Popocatépetl (Merriam, 1898: 128).

Sorex saussurei saussurei Merriam. (Jackson, 1928). Montaña Popocatépetl.

Cryptoptis alticola Merriam (1895). tipo de la Montañña Popocatépetl. 11,500 pies (Hall y Kelson).

Sciurus nelsoni hirtus Nelson. Registros marginales: Volcán Iztaccíhuatl, ladera N de la Montaña Popocatépetl, 10,000 - 13,500 pies (FVM con base en Hall y Kelson).

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