
3. EL POTENCIAL DEL ECOTURISMO EN MEXICO
México es un país que posee un enorme patrimonio tanto natural
como cultural, el cual debe ser conservado para sus generaciones
posteriores y que a la vez puede constituirse, a través de su
aprovechamiento racional y sostenido, en un importante factor de
desarrollo socioeconómico a los niveles local, regional y
nacional. Por otra parte, México tiene una gran tradición
turística y, en general, una buena infraestructura turística y de
comunicaciones.
El turismo tiene una gran importancia dentro de la economía del
país y en los últimos treinta años esta actividad se ha mantenido
dentro de los dos o tres primeros lugares en el renglón de
generación de divisas, teniendo además la característica de
producir una distribución de la riqueza más equitativa a nivel de
la población local (lo cual usualmente no ocurre en otras
industrias como, por ejemplo, en la industria petrolera). En 1993
el número de turistas extranjeros que visitaron México fue de
aproximadamente 6.4 millones. Asimismo, el turismo doméstico
reviste una gran importancia, estimándose para el mismo año un
flujo interno de 30 millones de turistas nacionales. Los ingresos
totales para el país debidos al turismo en 1993 fueron de US$
4,564 millones (Excélsior, 11 de mayo de 1994). Esta cifra es,
después de las ventas del petróleo, manufacturas y maquiladoras,
el más alto renglón de ingresos de la balanza comercial mexicana y
hace del turismo una importante industria de exportación. Durante
el último quinquenio, la tasa media de aumento de las corrientes
receptivas fue de casi 4 %, cifra superior a la del conjunto de la
economía nacional. Durante este período, las actividades
turísticas absorbieron la décima parte de la inversión extranjera
total y su contribución al producto interno bruto fue del 3.2 % en
1993. Además, aproximadamente 2 millones de personas se
encuentran ocupadas, directa o indirectamente, en actividades
turísticas, o sea, casi el 9 % del total de la población ocupada.
México ocupa un lugar destacado en el escenario mundial. Según
datos de la OMT, nuestro país ocupa el octavo lugar mundial por el
número de turistas internacionales y el décimo por el monto de los
ingresos recibidos; asimismo, ocupamos el séptimo puesto por la
cantidad de cuartos de hotel y el décimo tercer sitio por el
volumen y el gasto de los turistas mexicanos en el exterior
(Silva-Herzog, 1994).
La Ley Federal de Turismo, expedida en diciembre de 1993,
desregula y descentraliza muchas decisiones y actividades. La
responsabilidad de su cuidado se ubica hoy en las entidades
federativas y otorga a la Secretaría de Turismo una función
eminentemente promotora y coordinadora. Por otra parte, se cuenta
ya con una nueva legislación en diversas materias que inciden, de
una u otra manera, en la actividad turística. Entre ellas se
incluyen las leyes de inversión extranjera, de puertos, de
navegación, de protección al consumidor, de caminos, puentes y
autotransporte federal, de metrología y de normalización (Silva-
Herzog, 1994). Para el ecoturismo, es particularmente relevante
la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al
Ambiente.
Recientemente, se han otorgado facilidades al transporte aéreo y
carretero, lo que se ha traducido en incrementos en las
frecuencias de vuelos, nacionales e internacionales, incluyendo
los de fletamento y en un impulso adicional al turismo por
carretera. Asimismo, el parque vehicular turístico se ha mejorado
al incorporar al servicio más de 8,000 unidades nuevas. Durante
estos últimos años se registró la construcción anual de 10,000
cuartos de hotel y del llamado tiempo compartido. Al mismo
tiempo, la banca pública ha otorgado más de 3,000 millones de
dólares a proyectos turísticos, donde sobresale la labor del Fondo
Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) y BANCOMEXT (Silva-
Herzog, 1994).
Son muchos y muy diversos los atractivos turísticos de México: un
clima en general benigno en la mayor parte de su extensión
territorial; hermosas playas en ambos litorales con adecuada
infraestructura hotelera para el turista que busca esparcimiento
tradicional; pueblos y ciudades de gran belleza; un riquísimo
patrimonio arqueológico que atrae visitantes de todos los rincones
del planeta; arte virreinal prodigioso; manifestaciones de cultura
vernácula y popular de gran diversidad y colorido; una gastronomía
de fama mundial; y un pueblo que en lo general se caracteriza por
su tradicional hospitalidad y bonhomía.
Como si todo lo anterior no bastara, México posee además una serie
de atractivos naturales - paisaje, flora y fauna silvestres - que
son de una excepcional riqueza. En gran medida, la gran
diversidad biológica se debe a:
1) la muy estratégica ubicación geográfica de nuestro país,
el único en el mundo donde confluyen dos grandes
regiones biogeográficas: la neártica y la neotropical y
2) la compleja fisiografía de México, producto de un
convulsionado pasado geológico.
Ello ha producido que en la República Mexicana exista una riqueza
y una diversidad de especies de plantas y animales muy superior a
la que se encuentran en todo el resto de Norte América al norte
del Río Bravo, a pesar de que nuestra superficie territorial es
once veces menor. En estudios recientes de diversidad biológica,
se ha identificado a México entre los seis países que poseen lo
que se ha dado en llamar megadiversidad biológica y que por tanto
son claves para conservar su patrimonio natural (Mittermeier, xx,
Toledo, xx).
Daremos algunos ejemplos que ilustran la riqueza natural de
México:
- Hay alrededor de 30,000 especies de plantas superiores
en el país (incluyendo más de 6000 endémicas - es decir,
especies que no se encuentran en ningún otro país),
comparado con 18,000 en los EU, 12,000 en toda Europa,
20,000 en la ex-Unión Soviética y 26,000 en China.
- En número de vertebrados terrestres, México ocupa el
segundo lugar después de Brasil en toda la región
neotropical y tiene el número y porcentaje de especies
endémicas más altos de todo el hemisferio occidental
(756, o sea el 32% del total americano).
- El número de especies de mamíferos que se encuentra en
México, 439, es el mayor de todos los países
neotropicales (Brasil, con un territorio cuatro veces
mayor, ocupa el segundo lugar con 394).
- La lista de aves silvestres mexicanas cuenta con 1,040
especies, mientras que la cifra combinada para EU y
Canadá es de 750. De las 1,040 especies mexicanas, 86
son endémicas, y aproximadamente 400 de ellas no ocurren
al norte de nuestra frontera con EU.
- La herpetofauna (reptiles y anfibios) de México es la
más rica del mundo: 957 especies (incluyendo 526
endémicas, un asombroso 55 %).
- 2,500 especies de mariposas se encuentran en nuestro
país, contra sólo 700 en EU y Canadá juntos.
- En superficie total cubierta por vegetación tropical,
México aún ocupa el séptimo lugar en el mundo y cuarto
en el hemisferio occidental (después de Brasil, Perú y
Colombia).
Para visitar la mayor parte de los atractivos turísticos de México
se brindan múltiples facilidades: una amplia infraestructura de
comunicaciones y transportes, hoteles, agencias de viaje y
operadores turísticos (a nivel nacional e internacional),
promoción y publicidad. Quien quiera visitar en México sus
playas, sus principales zonas arqueológicas y sus más importantes
ciudades encontrará un amplio abanico de opciones.
Sin embargo, hay un tipo de turismo que aún es incipiente en
México, a pesar del potencial enorme de nuestro país. Nos
referimos al ecoturismo, del cual ya hemos brindado su definición
en la sección anterior. Debido a su enorme riqueza de atractivos
ecoturísticos y a su estratégica ubicación geopolítica, México
podría convertirse en el destino de ecoturismo más importante del
mundo. Pero ello requiere de una serie de acciones,
concertaciones y lineamientos, que constituyen la materia del
presente documento.
La Secretaría de Turismo ha insistido recientemente en que uno de
sus objetivos básicos es la diversificación de nuestra oferta
global turística, para lo cual habrá de tomarse en cuenta, entre
otras cosas, "las grandes oportunidades para disfrutar de la
naturaleza" (Silva-Herzog, 1994).
Una ventaja del ecoturismo que habría que remarcar es que no es
estacional. A diferencia de varias modalidades de turismo masivo
(que se caracterizan por su marcada estacionalidad, coincidiendo
las más de las veces con los períodos vacacionales), el ecoturismo
puede ejercitarse durante prácticamente todas las épocas del año,
lo cual es altamente conveniente para la industria turística, ya
que puede contribuir a atenuar las temporadas bajas del turismo
masivo tradicional.
Sin embargo, es importante señalar que no se pretende que toda la
actividad turística en México sea ecoturística: habrá gente que
fundamentalmente seguirá viajando por nuestro país para
simplemente disfrutar de nuestra exquisita comida y música
tradicionales, o utilizar las múltiples instalaciones de playa
existentes, o ir de compras. Deberá, pues, propiciarse un modelo
que dé cabida armoniosa a diversos tipos de turismo, pero con el
condicionante de que todas las modalidades turísticas dean
sostenibles, es decir, de bajo impacto, a fin de no exceder las
capacidades de carga de los ecosistemas naturales y culturales de
las diferentes regiones de México, y que a la vez ofrezca opciones
viables de desarrollo socioeconómico a los habitantes locales.
En todo caso, habrá que desterrar la falacia de que el ecoturismo
es un turismo pobre, que sólo practican mochileros que piden
"aventón" y usan únicamente sus propias tiendas de campaña. A
nivel mundial está ocurriendo una efervescencia de ecoturistas
internacionales, quienes desean viajar a los sitios más remotos
del planeta, con tal de tener una experiencia de convivencia con
una naturaleza aún no perturbada. Muchos de estos ecoturistas
internacionales poseen altos niveles económicos y culturales y
están demandando infraestructura y servicios especializados de
alta calidad, aunque de carácter rústico.
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