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El ecoturismo - una alternativa para el desarrollo sustentable del oriente ecuatoriano?
por Mathew Gorman

Mayo/May 1996

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CAPITULO 2

ECOTURISMO EN EL ORIENTE

 

2.1 La prosperidad repentina del ecoturismo en el Oriente

En 1990, el año más reciente para el cual se tiene datos disponibles, 25.562 turistas visitaron el Oriente1, y todos los indicadores acerca del mercado turístico muestran un incremento rápido y fuerte en la industria en la región, el cual continuará en el futuro. Más específicamente, es un crecimiento del ecoturismo: el atractivo más grande del Oriente es la naturaleza, y son actividades ecoturísticas las que predominan. El Subsecretario Forestal y de Recursos Naturales (SUFREN), registró un incremento de más de 50% en el número de visitantes a los Areas Naturales Protegidas (ANPs) de la región entre 1987 y 1990 2, y más importante aún es el hecho de que más de la mitad de las operaciones turísticas en el Oriente empezaron en los cinco años entre 1986 y 1990. En 1991 la capacidad de los hoteles de la región aumentó 40% 3. Según la Comisión Especial del Turismo Amazónico (CETURA), el crecimiento del turismo en la región podría alcanzar a un ritmo de hasta 15% hasta el año 1999 y según la proyección más pesimista para Ecuador las llegadas internacionales a la Región Amazónica crecerían a 91000 en 1999. Según la proyección más optimista las llegadas llegarían a un total de 120.000 en 1999 4.

 

Según SUFREN más del 90% de los turistas que visitan el Oriente son extranjeros5 y son los estadounidenses los que predominan. La Amazonía parece tener poca fuerza atractiva para los propios latinoamericanos y según Andy Drumm "el aún extremadamente bajo porcentaje de visitantes ecuatorianos a la Amazonia refleja la subestimación de la región"6, que es más bien considerada como un ambiente hostil y sin valor, hogar de pueblos indígenas inferiores.

 

Estos aspectos son exactamente los que atraen a los extranjeros, sin embargo. La atracción tiene mucho que ver con el mito de la selva como uno de los últimos paisajes vírgenes, una de las últimas fronteras naturales, con flora y fauna exóticas, y por supuesto un ambiente habitado por pueblos "primitivos", no alcanzados por la civilización y viviendo en armonía con la tierra, un estilo de vida contrario al de los países occidentales y parte de la singularidad del Ecuador. La propaganda turística ha usado mucho este mito del misterio de la selva y sus habitantes, pero además de la fantasía, el Oriente del Ecuador tiene mucho concreto que ofrecer al ecoturista.

 

Dentro de un país dotado de una gran riqueza natural, el Oriente, que ocupa la tercera parte del territorio nacional, es la región del país con la más alta biodiversidad. Para dar un ejemplo, una sola hectárea de la Reserva Faunística del Cuyabeno tiene registradas 849 especies de árboles, más que en todo Norteamerica, y un record mundial7. Cifras igualmente enormes existen para especies de aves, peces, mariposas, insectos y mamíferos, en suma para todo tipo de flora y fauna. El conocimiento creciente de la importancia de los bosques húmedos tropicales en el ambiente del mundo entero, y de la riqueza natural que contienen, anima a la gente del occidente a visitarlos, una tendencia más pronunciada en el Ecuador por la proximidad del bosque a Quito: se ubica a no más de 200 kilómetros de la capital, y así es muy accesible. Al ambiente natural se añade el atractivo de las culturas indígenas del Oriente, algo que no existe en las Galápagos, y que forma entonces un componente de la singularidad del Oriente.

2.1.1. Provincias de Napo y Sucumbíos.

Hay turismo en cada una de las cinco provincias del Oriente pero la mayoría está concentrado en el norte, en las provincias de Napo y Sucumbíos - según Andy Drumm, la mitad de los turistas que visitan el Oriente pasa por Puerto Misahuallí en el Río Napo8. Estas dos provincias forman por lo tanto el área estudiada, pero las observaciones serán aplicables a toda la región, es decir también a las tres provincias en el sur del Oriente, que hasta ahora no cuentan con una actividad ecoturística muy desarrollada.

 

¿Por qué son tan populares las provincias de Napo y Sucumbíos? Primero porque son las provincias más accesibles a la capital, Quito, y segundo porque contienen las 3 ANPs que están ubicadas en el Oriente: el Parque Nacional Yasuní, La Reserva Biológica Limoncocha y la Reserva de Producción Faunística del Cuyabeno.

 

Las Provincias de Napo y Sucumbios se extienden 350 kilómetros desde los Andes hasta la frontera con el Perú. La vegetación natural de las provincias es bosque húmedo tropical, cruzado por una extensa red de ríos, y las principales grupos indígenas que viven en las provincias son los quichuas (60.000), los huaoranis (1.000), los cofánes (600) y los siona-secoya (600) 9. Es en estas dos provincias donde son más evidentes los efectos del cambio de usos tradicionales de la tierra hacia las actividades productivas no tradicionales. En el mapa del norte del Orinete en los apéndices están marcadas los principales ciudades, carreteras y ríos, las áreas colonizadas y los sitios principales de la industria petrolera y de la industria turística.

 

2.1.2. ¿Qué ofrece el ecoturismo en el Oriente?

El ecoturismo en el Oriente comprende dos tipos principales. El primero es "lodge tourism" con base en hoteles o "jungle lodges", de los cuales habían 11 en 1992 10 y el segundo consiste en excursiones por la selva, a pie o en canoa, con duración de 1 día a 2 semanas. Como regla general el "lodge toursim" es más de lujo: los turistas se hospedan en un solo lugar, y con un nivel de comodidad mucho más alto que los que viajan por la selva. Hacen excursiones diarias en canoa o a pie y regresan al lodge cada noche.

 

Las excursiones a pie o en canoa suelen ser más duras: los turistas viajan por el día y duermen en carpas o en alojamientos básicos cada noche. Viajes de este tipo comienzan en Coca, Lago Agrio y sobre todo en Misahuallí. Los ejemplos de propaganda turística en los apéndices ilustran estos dos tipos de turismo y las actividades típicas de una visita a la selva.

 

La diferencia entre los dos tipos se refleja en los gastos diarios relativos. Los turistas que hacen "lodge tourism" pagan entre $ 60 y $ 100 por día, mientras los que hacen las excursiones pagan entre $25 - $30 por día11. Por supuesto hay "lodges" más baratos y excursiones más caras, pero el patrón básico del turismo es el ya citado.

Según la estadística la gran parte de la actividad turística en Napo y Sucumbíos no tiene lugar dentro de las ANPs. En 1992, el año más reciente para el cual se tiene datos disponibles, solamente 1145 personas visitaron el Parque Nacional Yasuní, 2378 la Reserva Faunística del Cuyabeno y 1302 la Reserva Biológica de Limoncocha12, de un total estimado de más de 23,000 turistas que visitaron la region. No obstante estas cifras bajas podrían tener más que ver con la ineficiencia de la recaudación de las tarifas de ingreso y del sistema de guardabosques, que con la cantidad de turistas que visitan los parques.

 

2.2. Los impactos del ecoturismo en el Oriente

 

Como en el resto del país, el ecotursimo se convierte en la palabra de moda para describir las actividades de la industria en el Oriente y muchos lo consideran una panacea para los problemas de la región: una actividad productiva que permite obtener beneficios económicos mediante la conservación de la selva, no por su destrucción. Los eventuales efectos nocivos del turismo ya han sido señalados - este capítulo busca examinar el ecoturismo específicamente en el Oriente y evaluar sus aspectos positivos e impactos negativos. A pesar de la cantidad de propaganda sobre el ecoturismo en el Oriente, la mayoría de las actividades turísticas en la región no constituyen ecoturismo propiamente dicho. Sin embargo, eso tampoco significa que todo sea malo. Existen problemas e impactos negativos pero también existe mucho de bueno, sobre todo cuando uno compara el turismo con las otras actividades productivas de la región.

 

Como resultado de la falta de espacio y recursos, esta sección no pretende ser una investigación científica y cuantitativa de primera mano: contiene muchas observaciones personales y los resultados de conversaciones y entrevistas con turistas y varias personas involucradas en la industria, pero también consiste en las observaciones y estudios de otros que han examinado este tema en más profundidad. Las tres fuentes más importantes son un estudio de 1991 para Feprotur, "Integraded Impact Assessment of Nature Tourisim in Ecuador's Amazon Region", escrito por Andy Drumm, un estudio de los efectos de turismo sobre una tribu - los huaoranis: "Drama bajo el Manto Amazónico", y los "trip reports" (relatos de viajes) del South Amercian Explorers Club de Quito, relaciones escritas por más de 150 miembros del club que han hecho excursiones al Oriente, y que contienen observaciones sobre el ecoturismo y los guías. (Véase la copia de un "trip report" en los apéndices).

 

Estos impactos se pueden dividir en tres clases - impactos ambientales, impactos culturales e impactos económicos.

 

2.2.1. IMPACTOS AMBIENTALES

La Amazonia forma un ecosistema muy frágil e incluso el turismo, actividad que parece inofensiva, sobre todo comparada con la industria petrolera y si uno toma en cuenta la cantidad todavía baja de turistas, puede causar daños ambientales.

 

De los tipos de turismo ya citados, el "lodge tourism" tiene el impacto ambiental más bajo, principalmente porque conviene a los intereses de los dueños de los "lodges" conservar el ambiente para continuar atrayendo turistas y así proteger su alta inversión. Sus impactos negativos consisten en talar árboles para construir los hoteles (aunque el diseño de estos normalmente armoniza con el ambiente), en contaminación auditiva causada por el uso de generadores para electricidad, y en la existencia de zoológicos con animales típicos de la selva donde los animales viven bajo condiciones inadecuadas. Estos disminuyen las oportunidades de poder ver los animales en su hábitat natural.

 

Lo positivo es que los guías que trabajan en los "logdes" son muy bien preparados y con una alta conciencia ambiental. Normalmente tienen títulos en biología, zoología, ecología o en una materia pertinente y son bilingües, y por lo tanto el nivel educativo del turismo es muy alto. Además todos los "lodges" poseen una parte del bosque en forma de una reserva privada, variando en tamaño de 30 hectáreas a 50.000 hectáreas aunque la mayoría son demasiado pequeñas para poder conservar una sección significativa del bosque húmedo tropical.

 

El impacto de las "excursiones" depende sobre todo de la actitud y conocimiento del guía. En las palabras de R. Moscoso "El ecoturismo no solamente necesita señores que sepan de turismo sino que conozcan de la naturaleza y sepan conservarla"13, pero según Andy Drumm, solamente 20% de los guías independientes tienen educación secundaria14 y Oswaldo Muñoz, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Ecoturismo, señala "deficientes conocimientos sobre flora y fauna"15 como un factor que puede perjudicar la educación del turista. Peor todavía, un guía malo puede dañar el medio ambiente y su vida silvestre por la cacería de varias especies de animales (monos, venado, pájaros y capibaras por ejemplo) a fin de dar de comer a los turistas y reducir sus gastos de comida, por pescar con dinamita, y por el negocio de atrapar animales, sobre todo monos y pájaros, para venderlos a hoteles o a turistas como recuerdos (por ejemplo plumas de tucán y pieles de culebra o caiman). Otro factor ambiental es que la mayoría de los guías trabajan cerca de Misahuallí, y como la mayoría de excursiones duran 2 o 3 días, la alteración del hábitat por las actividades turísticas (campamentos, uso de senderos) está concentrada en un área reducida.

 

Los relatos de viajes del South American Explorers Club destacan los problemas que resultan si los guías carecen de responsabilidad ambiental. Típicas de las quejas son las de unos turistas que organizaron su excursión en Lago Agrio con un guía llamado Julio Grefa, que quería "matar con escopeta cualquier animal que vimos" y que "talaba todo con machete". Otros advierten que su guía, Victor Delgado, establecido en Coca, tenía "una falta absoluta de conocimiento sobre la selva" y que "mataba monos para agarrar sus bebes y después venderlos". Estos guías son típicos de los que consideran el ecoturismo una buena oportunidad de ganar dinero "llevando unos gringos a la selva", una situación empeorada por la falta de control de la calidad de los guías.

 

La falta de responsabilidad ambiental es sorprendente a veces - un turista habla de "persuadir por fin a su guía que recoga la basura de su campamento, sólo para ver la basura echada al río en Coca", pero los propios turistas también son culpables, y hay que tomar en cuenta también sus actitudes ambientales. Los "mochileros" que hacen este tipo de excursión suelen tener alta concientización ambiental, pero igualmente siempre están buscando lo más barato que hay y una minoría hace la vista gorda a los problemas: su actitud parece ser uno de "después de todo es una excursión barata" y "al menos estamos viendo la selva antes de que desaparezca". Incluso hay unos que exigen la caza de animales para comer para bajar el precio del tour.

 

Los relatos destacan también lo positivo de un guía bueno, y es evidente que hay más guías buenos que malos. Un comentario típico es el sobre Luis García, dueño de la empresa "Emerald Forest" en Quito, que tiene una filosofía fuerte de impacto mínimo, que usa guías preparados y que da un porcentaje de sus ganancias a la ONG, el "Nature Conservancy". Es evidente, no obstante, la relación entre calidad y precio: Luis García cobra $50 por día, dos veces más que las excursiones más baratas preferidas por los mochileros.

 

 

2.2.2. IMPACTOS CULTURALES

 

Los impactos culturales del ecoturismo son más difíciles de calificar, puesto que los juicios suelen ser subjetivos. Los impactos ambientales son más concretos y pueden ser previstos y controlados con medidas sencillas, si existen la voluntad y el financiamiento. Además resulta problemático a veces destacar el impacto del turismo sobre las comunidades indígenas del Oriente, puesto que el turismo es sólo uno de los cambios a los cuales han sido expuestos en los últimos años: antes del presente auge del ecoturismo la actividad de misioneros, la industria petrolera y la colonización por campesinos de la sierra y la costa ya habían tenido como resultado la aculturación de muchos de los indígenas de la selva, donde se han concentrado estas actividades. Sigue habiendo una tendencia de cambio sin embargo, dado el previsto incremento en la cantidad de turistas que visitan el Oriente, y la búsqueda de lugares, y así de poblaciones, cada vez más aislados para visitar.

Tradicionalmente los indígenas del Oriente han sido marginados por el turismo. Forman una parte imprescindible del atractivo turística de la región, un hecho ilustrado por la cantidad de fotos de indígenas que son utilizadas en la propaganda que atrae los turistas a la región, y por la mención que se hace en los folletos de "visitas a pueblos indígenas", de "la oportunidad de ver casas, costumbres y vestidos tradicionales" y de "probar comida típica" y hasta la posibilidad de ver "la construcción y uso de una cerbatana"; en suma los operadores de tours ofrecen la oportunidad de ver el "salvaje noble".

El riesgo, sin embargo, es que exista una situación donde "una cultura que se está muriendo, es preservada únicamente para el interés de los que ayudaron a destruirla"16. Hay un contraste algo perverso en la imágen de turistas que visitan comunas indígenas llevando cosas que, para ellos, son las más básicas y esenciales: una mochila, una cámara, gafas de sol, repelente, dos pares de zapatos, botellas de agua, comida enlatada, un impermeable, etc., pero que, para los indígenas parece una ostentación de sus cosas materiales. Peor es el hecho de que los turistas no parecen querer aceptar que las sociedades indígenas están cambiando, y que no son tan tradicionales como habían pensado. Su actitud es que "nosotros los turistas somos los que llevamos el jean y la camiseta, y queremos ver a los indígenas llevando su ropa tradicional". Esto da como resultado que los guías pagan para que los indígenas lleven su ropa tradicional cuando los turistas los visitan. Este uso mercantil de los indígenas como si fueran animales en un zoológico ha sido uno de los impactos más desagradables del turismo - como dijo B. Chancoso, "las agencias se han sentido dueñas de las comunidades sin ningún respecto, nada más han tenido que entrar, es como si estuvieran aquí en un museo y pueden venir en cualquier momento, a cualquier hora, tomar fotos, y se van, sin escuchar, sin saber cuál es la problemática"17.

 

Lo peor es que a menudo los indígenas no reciben nada por participar en esta especie de espectáculo. En una carta abierta el jefe de la ONHAE (Organización de la Nación Huaorani de la Amazonia Ecuatoriana) de 1990, M. Vicente Enmege, escribió:

 

"No queremos ver ni los guías ni los turistas, porque traen enfermedades que los huoaranis no sabemos curar; entran a nuestras casas mientras estamos trabajando en las chacras, cazan y pescan la comida que necesitamos, botan basura. Los turistas están pagando entre $ 20 y $ 30 por día y nosotros, que somos explotados, no recibimos nada. Por eso nos oponemos al turismo y queremos que los tours nos dejen en paz. Si es necesario, los resistiremos con nuestras lanzas"18.

 

Otra vez los impactos varían entre los dos tipos de turismo que existen en el Oriente: el "lodge tourism" y las excursiones de mochileros. Son los "lodges" los que suelen tener menos impacto cultural -la actitud de "Sacha Lodge" es típica de la de los mejores lodges : "Porque creemos que es mejor dejar en paz a los grupos indígenas a fin de reducir el impacto sobre sus culturas tradicionales, no ofrecemos 'visitas de indígenas_19. A menudo estas operaciones ofrecen empleo para los indígenas que lo quieren. El Flotel Orellana, por ejemplo, no visita comunas pero ancla en sitios turísticos al lado del río donde indígenas trabajan como guías de los caminos de la selva, o venden recuerdos a los turistas.

 

Otra vez son los guías independientes los que suelen causar los impactos culturales más graves, por falta de respecto y comprensión de las culturas indígenas. Todo depende del guía: hay unos que son amigos de varios de los grupos indígenas, que conocen bien como comportarse con ellos y que colaboran con guías nativos. Hay otros que prefieren no visitar a indígenas y que ofrecen solamente turismo de naturaleza, y finalmente hay los insensibles que visitan los indígenas sin su consentimiento y sin la debida comprensión de sus costumbres y valores. Un turista por ejemplo habla en su relato de un guía que "trató muy mal a una comunidad indígena, entrando en una casa sin pedir permiso y exigiendo chicha para los turistas".

Randy Smith señala muchos de estos impactos negativos en su libro que trata de los efectos del turismo sobre los huaoranis. Según él los turistas que entran sin control a las comunidades sin conocimiento de su cultura y sus costumbres han causado problemas. Su estudio muestra los resultados de un ecoturismo sin control sobre una población poco aculturada. Es interesante notar que tanto los guías que entrevistó como los turistas se han dado cuenta de los efectos negativos del turismo. El 99% delos turistas contestaron que el turismo tiene un efecto sobre las culturas indígenas (mayormente negativo), pero el 70% todavía querían visitar los huaoranis. Y con una demanda tan alta de parte de los turistas no es sorprendente que el 83% de los guías incluyan una visita al territorio huaorani como parte de su excursión. Según los guías los cambios entre los huaoranis se han dado principalmente en la "cultura, el cambio del vestido tradicional, el uso de herramientas no tradicionales, armas y vivienda no tradicionales, la aceptación de dinero en la cultura y el mayor uso del castellano". Los huaoranis han llegado a ver a los turistas y los guías como una fuente de regalos y dinero: según un comentario, cuando un grupo de turistas ingresó a una comuna, "La comunidad se paralizó y los huaoranis que estaban desnudos se vistieron y esperaron la distribución de regalos". De hecho, como los huaoranis van aprendiendo el valor del dinero, se están volviendo más agresivos para exigir las sumas que desean. Esta agresividad de parte de los Huaoranis no es sorprendente si uno toma en cuenta la manipulación y engaños que sufren a manos de unos guías: unos, por ejemplo, no pagan el dinero exigido por los huaoranis al ingreso a su territorio o entran ilegalmente sin permiso de la ONHAE La actitud de un guía de Baños es que "los huaoranis no tienen ningún derecho a decidir quién puede o no ingresar a su territorio".

 

Los guías no son los únicos culpables, sin embargo: Randy Smith habla de turistas "que traen enfermedades", "que a menudo tratan de engañar a los Huaoranis cuando compran sus artesanías" y "que se pasean indiscriminadamente por la comunidad tomando fotos y filmando". A veces son los turistas, no los guías que carecen de responsibilidad.

La competencia por el dinero traído por el turismo puede causar impactos más serios, es decir conflictos entre comunidades y aún dentro de comunidades por esta riqueza codiciada por todo el mundo. Estos problemas aumentan en poblaciones no acostumbradas al dinero. Según Fundación Natura: "en algunos casos los beneficios económicos no bien manejados han fomentado en los habitantes locales el consumo de artículos suntuosos y alcohol, el juego y otras actividades disociadoras, mientras las economías locales y las condiciones de vida realmente no han mejorado"20.

 

 

2.2. 3. IMPACTOS ECONOMICOS

El turismo en general y el ecoturismo específicamente tienen un gran potencial para generar riqueza, pero como ya he señalado esta riqueza no siempre permanece dentro del país o de la región donde está situado el turismo, y tampoco siempre se distribuye de manera equitativa.

 

Las investigaciones de Andy Drumm en 1990 muestran que, en ese año, 23.562 turistas visitaron el oriente, quedándose un promedio de 5 días, gastando en total $5,317,450, una cifra que iguala $42 por persona por día. Su cálculo del "Multiplicador de Ingresos Turísticos" da una cifra de 117 para toda la región y indica que, por cada dólar gastado por el turista, se genera $1.17 para el país. Dicho de otro modo, para que la economía gane $100, el turista en el Oriente tendría que gastar $85.

 

Drumm concluye que la filtración de ingresos del área es relativamente baja y que se debe totalmente a los gastos de los "lodges", que tienen más tendencia a importar productos (sobre todo vino y licor) de afuera de la región y del extranjero. Al contrario los guías independientes suelen gastar todos sus ingresos dentro de la región y entonces dentro de la economía local. En la región del Napo Alto por ejemplo Drumm encontró que aunque los mochileros gastan un promedio de $69 en total, comparado con un gasto promedio de $119 por parte de los que se hospedan en un "lodge", los ingresos para la economía local son casi iguales, puesto que el 57% de los gastos de los hoteles se hacen fuera de la región, mientras casi todos los gastos de los guías se hacen en la región.

 

El ecoturismo en el Oriente tiene entonces una taza relativamente baja de filtración de ingresos y la mayoría de las ganancias se quedan dentro del país. Queda por examinar sin embargo, la distribución de los ingresos del ecotursimo dentro de la población del Oriente. Como dice B. Chancoso, el turismo "ha despertado expectativas en las comunidades que aspiran a obtener beneficios económicos, pero en la distribución nunca se ha tomado en cuenta a los nativos"21. Según Fundación Natura, "se evidencia una situación inequitativa, especialmente si los pobladores carecen de capital, experiencia y estructura de operación"22. Los indígenas que han querido involucrarse en le turismo, con muy pocas excepciones, no han alcanzado más que los trabajos menos remunerados: trabajan normalmente de cocineros, motoristas o punteros y casí nunca de guías, y se encuentran a menudo en la situación rara de ser una parte del atractivo turístico de la región sin sacar ningún beneficio financiero.

 

Drumm señala otros impactos económicos del ecoturismo. El más positivo es primero el aumento en los ingresos para el gobierno provenientes de la cobranza de entradas a las ANPs del área y que en teoría son repartidos para la protección del medio ambiente. El total de $ 39,605 recaudado en los parques del Oriente en 1990 es todavía pequeño comparado con los ingresos de $ 981,667 en las Galápagos pero es una suma que podría ser importante. Otros ingresos provienen de los patentes y permisos que los operadores tienen que comprar para trabajar dentro de los parques, y la venta de artesanías, sobre todo de productos de madera de balsa, generó también $ 10000 en 1991. En cambio un impacto negativo que afecta a toda la población de la región es la inflación en la economía local causada por el poder de compra más grande de los turistas.

 

2.3. Ecoturismo comunitario

 

Una tendencia importante en el Oriente es el crecimiento del ecoturismo organizado por comunidades indígenas. Frente a su marginilización por la actividad, en las palabras de Andy Drumm, "en los últimos años las comunidades indígenas han sido bastante dinámicas, y han comprendido el potencial para desarrollar por medio del turismo manejando por ellos mismos... han tomado iniciativas sin esperar que el gobierno les alcance"23.

 

El proyecto indígena más conocido existe desde hace 5 años en el pueblo de Capirona, a unas horas de Tena, donde turistas pasan unos días viviendo en el pueblo, caminando por la selva con un guía, y participando en la vida de los Quichuas de la comunidad: bañándose en el río, aprendiendo bailes tradicionales y ayudando en trabajos comunitarios por ejemplo.

 

Originalmente había oposición al proyecto dentro de la comunidad pero varios factores como el bajo precio del maíz, la amenaza de la industria petrolera y la llegada de turistas no invitados convencieron a la población emprender su propio proyecto de ecoturismo, para poder controlar la actividad y usar las ganancias para ellos mismos; y el proyecto en Capirona ha mostrado que es posible controlar los impactos negativos señalados en este capítulo.

 

Del punto de vista económico, puesto que es un proyecto comunal, la comunidad se encarga de todos los aspectos del programa y la comunidad entera saca provecho de los ingresos. Estos han solventado unas de las necesidades del pueblo, sobre todo la construcción de una escuela y la compra de un motor fuera de borda para la canoa de la comuna.

 

En cuanto a la cultura, los turistas tienen que seguir unas reglas estrictas durante su visita: son prohibidas por ejemplo propinas a miembros de la comuna y en ciertas épocas del año el ingreso de turistas es prohibido para permitir la vida normal del pueblo (véase los apéndices). De hecho el interés de los visitantes ha producido una revalorización de la sabiduría tradicional y ha frenado el proceso de desintegración de la comunidad al crear puestos de trabajo en el pueblo mismo, así evitando la necesidad de migraciones para buscar trabajo.

 

Han habido problemas, pero, cuando el ecoturismo comunitario los enfrenta, por lo menos son sus miembros los que toman las decisiones en vez de sufrir los impactos negativos del turismo sin tener voz ni voto en cómo resolverlos.

Cada vez más comunidades se dan cuenta de las posibilidades que hay para eliminar los intermediarios y tener acceso directo al turista y están planificando actividades en el sector del ecoturismo. Es cierto que, si son bien organizados, los proyectos comunitarios pueden tener una gran ventaja en cuestión de acceso al mercado, puesto que, según Wesche, el 60% de los que viajan a la selva preferiría verla "por ojos indígenas"24, y porque el mercado mochilero (siendo los mochileros los que se interesan más en este tipo de ecoturismo) no requiere propaganda sofisticada y cara puesto que se sirve de información propagada de palabra o por unas pocas guías bien conocidas (por ejemplo "The Lonely Planet" y "The South American Handbook").

 

Bajo los auspicios de la FOIN (Federación de Organizaciones Indígenas del Napo), 23 comunidades han creado un programa para fomentar el ecoturismo; la CONFENIAE (Confederación de las Nacionalidades Indígenas de la Amazonia Ecuatoriana) tiene un puesto permanente que se encarga del ecoturismo y ha organizado un proyecto, "Intercambio Selvático", para enseñar inglés para el turismo a comunidades por medio de voluntarios, y hasta CETUR se ha encargado de cooperar con organizaciones indígenas mientras planifica el desarrollo del turismo en el Oriente.

 

Existe mucha discusión dentro de las organizaciones indígenas sobre cómo manejar un verdadero ecoturismo. Según Jonhson Cerda (representante de la CONFENAIE) "el riesgo es que las comunidades se pongan a ejecutar actividades turísticas sin una previa planificación y análisis de las posibles consecuencias"25. Dos cosas son ciertas, sin embargo. Primero, para que el ecoturismo funcione los indígenas deben ser socios en el proceso y deben recibir una parte equitativa de los beneficios. Segundo, mientras el ecoturismo es una alternativa para los indígenas cuya tierra, selva y sobrevivencia son amenazadas en varias partes de la Amazonia, a causa del carácter inestable del turismo sólo es una alternativa dentro de un sistema de desarrollo diversificado y sustentable.

NOTAS: CAPITULO 2.

 

1. Véase Andy Drumm, Integrated Impact Assessment of Nature Tourism in Ecuador_s Amazon Region, (1991), pág. X.

2. Véase Drumm, op. cit., pág. 1.

3. Véase Drumm, op. cit., pág. 1.

4. Véase CETURA, "Estudio de la demanda turística para la Región Amazónica", Segunda reunión de CETURA, Anexo 5, (1992), pág. 51.

5. Véase Drumm, op. cit., pág. 1.

6. Véase Drumm, entrevista con III Milenium, vol. 2, no. 5, (marzo 1994), pág. 18.

7. Cifras en El Comercio, 24 noviembre 1994, pág. C1.

8. Véase Drumm, op. cit., pág. 1.

9. Rob Rachowiecki, The Lonely Planet Hnadbook, Ecuador, (1992), pág.28.

10. VéaseRolf Wesche, "Ecotourism and Indigenous People in the Resource Frontier of the Ecuadorian Amazon", (1992), pág. 6.

11. Ibid, pág. 6.

12. Véase CETUR, Boletín de estadísticas turísticas 1988 -92, pág. 35.

13. Véase Primer seminario de turismo orientado hacia la naturaleza, (FEPROTUR, 1989), pág. 32.

14. Véase Drumm, op. cit., pág. 37.

15. Véase FEPROTUR, op. cit., pág. 45.

16. Folleto de Tourism Concern.

17. Véase FEPROTUR, op. cit., pág. 47.

18. Véase Rob Rachowiecki, The Lonelty Planet Handbook - Ecuador, (1992), pág. 280.

19. Folleto de Sacha Lodge.

20. Véase Fundación Natura, "La Fundación Natura frente al ecoturismo", (1994), pág. 5.

21. Véase FEPROTUR, op. cit., pág. 54.

22. Véase Fundación Natura, op. cit., pág.3.

23. Véase entrevista con Andy Drumm, op. cit., pág. 18.

24. Véase Wesche, op. cit., pág. 5.

25. Véase"Ecotourism: comunitario o empresarial", en La Voz de la CONFENIAE, no. 14, diciembre 1994, pág. 13.

Contact:
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Email: mjgorman@iname.com
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