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El ecoturismo - una alternativa para el desarrollo sustentable del oriente ecuatoriano?
por Mathew Gorman

Mayo/May 1996

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CAPITULO 3

LA INDUSTRIA PETROLERA Y LA COLONIZACION AGRICOLA : EL DESARROLLO NO SUSTENTABLE DEL ORIENTE

 

La Región Amazónica del Ecuador constituye una de las regiones ambientalmente más importantes y al mismo tiempo más amenazadas del país. El bosque húmedo tropical que todavía cubre la mayoría de la región forma, como toda la selva Amazónica, un ecosistema sumamente rico, importante a nivel local y regional por la riqueza de sus recursos naturales y las oportunidades y ganancias que pueden crear a largo plazo, si son bien manejados. Igualmente desempeña un papel importante dentro del clima global. En el Ecuador, al igual que en los otros países amazónicos este ecosistema frágil es amenazado; de hecho, aunque el país cuenta con sólo 2% de la selva amazónica, tiene la taza más alta de deforestación anual de toda Sudamérica: 0.8% anualmente1. Esta deforestación es causada en gran medida por dos "actividades productivas", la industria petrolera y la colonización agrícola. Son productivas en términos económicos, pero resultan destructivas en términos ambientales y sociales.

 

Este capítulo examina en más detalle estas amenazas y la necesidad de conservar la selva amazónica, y el último capítulo analiza la importancia potencial del ecoturismo dentro de la economía del Oriente como parte de una estrategia de desarrollo sustentable.

 

 

3.1. Los antecedentes históricos de la deforestación del Oriente.

 

Hasta mediados de este siglo el Oriente era una región ignorada a nivel nacional, considerada más bien un territorio inhospitable habitado por indios salvajes. Desde 1554, año del descubrimiento del Río Amazonas por Francisco de Orellana, que empezo su viaje en Quito, los de afuera penetraron la región: los misioneros por motivos religiosos, y otros por motivos económicos, los más notables siendo los caucheros de fines del siglo XVIII, además de los que buscaban enriquecerse con oro o con cascarilla. Pero eran pocos los blancos o mestizos los que vivían en el Oriente y su impacto era mínimo; hasta los años cincuenta de este siglo la selva y las culturas indígenas que vivían allí quedaban intactas en su mayor parte, y el uso más importante de la tierra era el sistema de agricultura practicado tradicionalmente por los pueblos indígenas. Maria Fernanda Espinosa define este sistema como "una agricultura itinerante y polivalente de roza y quema, la recolección de frutas silvestres y la provisión de proteína a través de la caza y pesca"2 y en las palabras de Judith Kimmerling es "basado en un profundo y sofisticado conocimiento de los sistemas ecológicos"3. Representa también problamente la mejor adapción al ecosistema de la selva; la rotación progresiva de las áreas cultivadas deja que la selva se regenere mientras la baja densidad de población reduce la presión sobre la tierra a un mínimo

 

Desde los año cincuenta, no obstante, grandes cambios empezaron a producirse en el Oriente. La actividad misionera se reanudó, usando avionetas para contactar a grupos indígenas, y el Oriente empezó a sentir los embates de la colonización, como resultado de la política gubernamental de establecer "fronteras vivas" allí, después de la guerra con el Perú en 1942. Este proceso de ampliar las fronteras agrícolas del Oriente y así aliviar también la presión sobre la tierra de la costa y la sierra del país se formalizó en la Ley de Reforma Agraria y Colonización de 1964.

 

Pero fue el descubrimiento de yacimientos significativos de petróleo en el Oriente por la empresa estadounidense, Texaco, a fines de los sesenta, lo que puso en marcha los procesos que han cambiado tanto el Oriente en los últimos 25 años, incorporando la región en la economía nacional, (el petróleo es el exporto más importante del país), y abriéndola a la colonización. Con la construcción de carreteras se hizo accesible por primera vez a la población del país.

 

3.2. ¿Que causa la deforestación en el Oriente ecuatoriano?

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3.2.1. LA INDUSTRIA PETROLERA.

 

Operaciones hidrocarburíferas ocupan 40% de la superficie total del Oriente, o por actividades de producción o por las de exploración, y en 1994 la séptima licitación de bloques petroleros por el gobierno entregó 2 millones de hectáreas más a empresas petroleras (del área total del Oriente de 9,900,000 hectáreas4). Desde la producción del primer petróleo para exportación en 1972, este recurso se ha convertido en el eje del desarrollo nacional, y hoy en día, con una producción diaria de 282.000 barriles provenientes de 300 pozos, cumple todas las necesidades domésticas del país y provee 50% de sus divisas externas.

 

Sin embargo la extracción petrolera ha provocado graves daños al medio ambiente y a los habitantes de la región, quienes han sufrido la contaminación de la industria sin sacar ningún beneficio financiero.

 

Los impactos ambientales de la industria consisten primero en deforestación. La exploración sísmica del petróleo y la construcción de pozos, carreteras e infraestructura para extraer el petróleo exigen la tal de árboles. En términos de deforestación no obstante, el efecto más serio de la industria petrolera es la apertura de la selva a la colonización agrícola por la construcción de carreteras que permiten acceso al bosque por parte de los colonos.

 

La actividad tiene sus impactos más graves en cuanto a la contaminación ambiental, por los desechos tóxicos y derrames de petróleo que causa. En su estudio, "Crudo Amazónico", Judith Kimmerling destaca la serie de efectos negativos que la región ha padecido después de veinte años de explotación petrolera, sin casi ningún control ambiental; efectos que vienen de cada fase de la actividad, desde la exploración y extracción y hasta el transporte del producto. Una selección de las estadísticas sobre la contaminación muestra la gravedad del problema: cada día el flujo de desechos tóxicos en los ríos del Oriente es de 4.3 millones de galones, y desde su construcción en 1972 el oleoducto transecuatoriano ha derramado 16.8 millones de galones de petróleo. Derrames de las tuberías secundarias no son registrados y usualmente no hay ningún intento de mitigar los efectos de éstos.

 

Según Kimmerling, "en el Oriente virtualmente todo los desechos del agua de producción, junto con el petróleo y las sustancias químicas derramadas, así también como los desechos generados mediante los procesos de perforación y mantenimiento de los pozos, pasan al medio sin tratamiento alguno"5, algo que ha provocado repercusiones serias en la salud de los habitantes de la región, puesto que los ríos constituyen normalmente las únicas fuentes de agua dulce para beber y bañarse. Kimmerling cita "enfermedades de la piel, fiebres, problemas gastrointestinales, dolores de cabeza y cáncer, todas ellas enfermedades atribuidas a la contaminación petrolera"6.

 

La actividad petrolera provoca estos deterioros en el equilibrio ecológico sin aportar al mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones locales, puesto que la industria existe como un enclave económico y los beneficios económicos no se acumulan en el propio Oriente sino en otras partes del país y al extranjero, mientras las poblaciones locales consiguen sólo trabajos inestables, de baja renumeración y a menudo peligrosos.

 

La actividad petrolera ha perjudicado sobre todo a las comunidades indígenas -que han visto sus territorios tradicionales invadidos. La actitud de las empresas ha sido uno de quemeimportismo no obstante y parece que la existencia de territorios indígenas es una consideración secundaria.

 

La industria petrolera en el Oriente ha sido típica, como dice Acosta, de "la introducción de procesos productivos cada vez más agresivos que se miden casi exclusivamente por sus resultados exportables, sin considerar sus efectos ambientales y sociales"7. Las leyes que rigen la extracción de petróleo son débiles e ineficaces: sufren de una falta de apoyo por parte del gobierno y las empresas y no hay un monitoreo adecuado de la industria ni castigos suficientemente severos para combatir la contaminación. Faltan también planes de contingencia para contener y limpiar derrames de petróleo y un sistema de compensación para las comunidades afectadas por la contaminación. La empresa trasnacional estadounidense Téxaco se declaró en bancarrota en una corte norteamericana al fin de 1994 para evitar pagar el costo de la rehabilitación ambiental de las zonas en las cuales operaba hasta el fin de sus operaciones en el país en 1992.

 

Como todas las actividades que resultan en la deforestación en el Oriente y en daños a su ecosistema, la extracción del petróleo no es un proceso aislado, sino que tiene causas más fundamentales. En este caso las causas tienen sus raíces fuera del propio país, es decir la incorporación del país en un sistema mundial que está en búsqueda incesante de nuevos recursos energéticos, y la enorme deuda externa del país que el gobierno trata de pagar exportando estos recursos. No entra en el enfoque de este estudio un tratamiento a fondo del tema de la deuda externa del Tercer Mundo, pero cabe destacar su papel determinante en controlar la economía del país. Dado que el petróleo crea más de 50% de las divisas externas del país, y que el servicio anual de la deuda consume 22 centavos de cada dólar ganado en exportaciones8, la importancia del crudo del Oriente es evidente. De hecho, en 1989 los acreedores comerciales del Ecuador rechazaron un plan para la reducción de la deuda "bajo el argumento de que el Ecuador dado sus recursos petroleros, estaba en capacidad de pagar más"9. En octubre de 1994 la deuda fue renegociada y reducida de cerca de $13 billones de dólares a $7.6 billones, una suma significativa. Pero mientras continua esta presión económica que obliga una "obstinada carrera para obtener divisas" (Acosta)10, y mientras la exportación del petróleo sigue siendo la fuente principal de divisas externas, la presión sobre la naturaleza del Oriente continuará y aumentará.

 

 

3.2.2. LA COLONIZACIÓN AGRÍCOLA

 

La Región Amazónica del Ecuador constituye casi la mitad de la superficie total del país pero cuenta con solamente 6.59% de su población, una cifra que a primera vista parece pequeña. Sin embargo, cuando se considera que la población se ha incrementado de 173.469 habitantes en 1974 a 383.201 en 1991, y que sigue creciendo a un ritmo anual de 5%, uno se da cuenta de la escala del proceso de migración a la región11. El factor que más ha "empujado" a los migrantes ha sido la presión sobre la tierra agrícola en la costa y la sierra, mientras el más importante que ha "jalado" la gente al Oriente ha sido la imagen de una región supuestamente rica, donde el gobierno ha entregado títulos de lotes de tierra de 50 hectáreas a quienquiera que tale los árboles.

 

Dejar la selva intacta no ha sido considerado un uso productivo del ecosistema; al contrario todo el bosque húmedo tropical es clasificado por el gobierno ecuatoriano como "tierras baldías", y muchos son los que se han dirigido hacia el Oriente con la esperanza de poseer su propia tierra, cultivar lo necesario para vivir y suficiente para poder vender también una cantidad pequeña de café, cacao o té, ayudados por las políticas y préstamos estatales.

 

En términos de deforestación la colonización ha provocado impactos ambientales severos, por una razón principal: a pesar de la impresión de fecundidad enorme los suelos del bosque húmedo tropical son notoriamente infértiles y no son idóneos para la agricultura permanente. En la selva el 90% de los nutrientes se encuentran en los árboles y sólo 10% en la tierra, con el resultado de que, pocos años después de la tala de los árboles y la sembra de cultivos, los nutrientes del suelo se han agotado.

 

La densidad de población más alta de los colonos no permite que el suelo se regenere y resulta un círculo vicioso en el cual los colonos se ven obligados a talar más bosque para aprovecharse de este nuevo suelo durante unos años más. Estadísticas de la Fundación Natura destacan la gravedad de este problema: mientras el 36% de la tierra en el Oriente ha sido reclamado por los colonos, las áreas de la región aptas para la producción sustentable constituyen entre el 5 y 20% de la región12. Se estima que cerca del 60% de la deforestación en los países amazónicos es causado por la agricultura y la ganadería y según Nelson Gómez "la consecuencia paradójica es que el más eficaz depredador del bosque amazónico se constituye en el candidato con más derecho para ser adjudicado definitivamente la parcela de la tierra"13.

 

Al igual que la industria petrolera la colonización tiene causas más fundamentales y no se puede echar toda la culpa de la deforestación sobre los colonos. Según Roberto Cruz Astudilla, el gobierno ha promovido esta "colonización caótica . . . para no tener que enfrentar los problemas en la sierra y la costa"14, y es verdad que por el crecimiento de la población y la distribución inequitativa de la tierra, las dificultades en otras partes del país persisten. La transferencia de la frontera agrícola al Oriente, no ha hecho sino crear más problemas, y sin el apoyo del gobierno para establecer sistemas agrícolas más sustentables en esas áreas ya colonizadas, y sin una política de frenar el proceso colonizador y para ayudar a una población sumada en pobreza, los impactos negativos de la colonización continuarán.

NOTAS: CAPITULO 3

 

1. Véase WWF, Amazonia 2000, (1992), pág. 11.

2. Véase Maria Fernanda Espinosa, en Retos de la Amazonia, (1993), pág.30.

3. Véase Judith Kimmerling, Crudo Amazónico, (1992), pág. 11.

4. Véase WWF, op. cit., pág. 10.

5. Véase Kimmerling, op. cit., pág. 44.

6. Véase Kimmerling, op. cit., pág. 54.

7. Véase Alberto Acosta, en Deuda externa, desarrollo y ecología, (1992), pág. 152.

8. Véase The Lonely Planet Handbook - Ecuador, (1992), pág. 28.

9. Véase Kimmerling, op. cit., pág. 127.

10. Véase Acosta, op. cit., pág. 156.

11. Véase Nelson Gomez, Tempestad en la Amazonia Ecuatoriana, (1992), pág. 81.

12. Entrevista con Roberto Cruz Astudilla, Fundación Natura, marzo 1995.

13. Véase Gomez, op. cit., pág. 160.

14. Entrevista con Astudilla, op. cit.

Contact:
Mathew Gorman
Email: mjgorman@iname.com
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